La expansión de la Carretera Austral y la modernización portuaria fueron leídas como oportunidades para destinos turísticos, mientras gremios reclamaron mayor protagonismo
La primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast llegó con un tono marcadamente regional: más presencia del Estado en fronteras, impulso a inversión y proyectos de infraestructura que, en la práctica, terminan modelando la experiencia del visitante.
Uno de los ejes del mensaje fue el reforzamiento del control fronterizo, con despliegue de fuerzas de orden y militares, zanjas en pasos clandestinos, drones y vigilancia, además de un futuro Plan Retorno orientado a incentivar la salida de migrantes en situación irregular. Para destinos del norte, donde la percepción de seguridad influye directamente en la decisión de viaje —especialmente en turismo carretero y de compras—, el énfasis apunta a recuperar confianza y continuidad operacional.
Kast también mencionó intervenciones en sectores tomados por organizaciones criminales y ocupaciones ilegales, un anuncio que en clave turística apunta a reforzar la cadena de servicios en el territorio.
En infraestructura, el anuncio con mayor impacto turístico fue el Plan Ruta Austral, con una inversión superior a $800 mil millones para ampliar la Carretera Austral entre La Junta y Villa O’Higgins. El Gobierno lo vinculó a conectividad, empleo y soberanía: además, para el turismo una ruta más continua y mejorada puede ampliar temporada, reducir tiempos, diversificar circuitos y empujar la inversión privada en alojamiento y servicios.
La presidenta ejecutiva de Fedetur, Mónica Zalaquett, valoró esa señal desde la competitividad de destinos, subrayando el potencial turístico del sur de Chile y recordando que la experiencia turística no se sostiene sin accesos, rutas y transporte.
Otro anuncio regional relevante fue la modernización y expansión de los puertos de Valparaíso y San Antonio, con inversiones cercanas a US$2 mil millones, orientadas a aumentar competitividad logística. Aunque el objetivo central es comercio exterior, la ecuación turística también aparece: puertos con infraestructura más robusta y operaciones más eficientes tienden a mejorar el ecosistema de cruceros, excursiones y oferta asociada en ciudades puerto, además de sostener empleo local y servicios.
Si el discurso presidencial tuvo un gesto directamente sectorial, fue la mención a un nuevo Estatuto Laboral para el Turismo, que los gremios interpretaron como reconocimiento a una actividad marcada por estacionalidad y variación fuerte de demanda.
Zalaquett lo planteó como un cambio con potencial de ordenar empleo y formalización. “Sin entornos seguros y sin empresas que puedan invertir y crecer —dijo— no hay industria turística que pueda desarrollarse”.
Hoteleros de Chile también valoró el anuncio y lo conectó con demandas históricas vinculadas a mecanismos de adaptabilidad para temporadas bajas, incentivos al empleo formal en períodos de alta actividad y mayor flexibilidad operativa, sin desproteger a trabajadores.
El punto en común entre los gremios fue el llamado a que el turismo tenga más protagonismo en la estrategia de crecimiento y la necesidad ineludible de la promoción turística internacional.
