Las reservas de viajes hacia destinos caribeños durante la temporada de huracanes registran un crecimiento interanual de 21%, mientras las previsiones apuntan a una actividad ciclónica inferior a lo habitual.
El Caribe está ganando terreno entre los viajeros que buscan vacaciones durante el segundo semestre de 2026, favorecido por una combinación poco habitual: precios propios de la temporada de huracanes y perspectivas meteorológicas que anticipan una actividad ciclónica inferior al promedio en el Atlántico.
Datos de ventas de seguros de viaje muestran que los desplazamientos hacia destinos del Caribe durante la actual temporada de huracanes aumentaron 21% frente al mismo período del año pasado, una tendencia que podría continuar durante el otoño boreal, cuando tradicionalmente hoteles y aerolíneas ajustan sus tarifas ante la menor demanda asociada al riesgo meteorológico.
El comportamiento coincide con una revisión a la baja de las previsiones para la temporada ciclónica de 2026. Una de las proyecciones utilizadas por el sector turístico calcula nueve tormentas tropicales, cuatro huracanes y un huracán de gran intensidad durante el período, cifras considerablemente menores que las habituales.
El escenario también está respaldado por las previsiones oficiales. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) actualizó el 6 de agosto su pronóstico y asignó una probabilidad de 75% a que la temporada del Atlántico sea menos activa de lo normal, frente a un 20% de posibilidades de una temporada cercana al promedio y apenas 5% de que resulte más activa.
El organismo proyecta entre siete y 13 tormentas con nombre, incluidas las dos registradas hasta comienzos de agosto, de las cuales entre dos y seis podrían convertirse en huracanes. Hasta dos alcanzarían las categorías de huracán mayor. Como referencia, el promedio del período 1991-2020 es de aproximadamente 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores.
Uno de los principales factores detrás de estas previsiones es El Niño, fenómeno que se espera continúe fortaleciéndose durante agosto, septiembre y octubre, precisamente los meses de mayor actividad ciclónica en el Atlántico. Sus efectos suelen generar condiciones menos favorables para la formación y fortalecimiento de ciclones tropicales.
La temporada de huracanes del Atlántico se extiende oficialmente del 1 de junio al 30 de noviembre, con su período de mayor actividad entre agosto y octubre.
