Siete claves para un turismo sostenible

El organismo internacional presentó una guía para que los destinos equilibren el crecimiento de la actividad con la calidad de vida de los residentes y la protección de su patrimonio.

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo, conocido por sus siglas en inglés como WTTC, presentó siete principios para ayudar a los destinos a gestionar el crecimiento de la actividad y convertirlo en beneficios duraderos para residentes, empresas y visitantes.

El organismo, que representa al sector privado mundial de los viajes y el turismo, sostiene que el éxito de un destino ya no debería medirse únicamente por la cantidad de llegadas. También deben considerarse la satisfacción de la población local, la conservación del patrimonio, la capacidad de respuesta ante crisis y el valor económico y social generado en las comunidades.

Las recomendaciones forman parte del documento Destination Stewardship: Creating Value for All, que puede traducirse como “Gestión responsable de destinos: crear valor para todos”. El informe busca ofrecer una guía práctica para gobiernos, autoridades locales y empresas turísticas en momentos en que el aumento de viajeros presiona la infraestructura, los servicios públicos y los espacios más visitados.

El marco propone planificar de manera conjunta, establecer la satisfacción de los residentes como indicador de éxito, anticiparse a los problemas y utilizar mejores datos para comprender las presiones que enfrenta cada territorio.

También recomienda distribuir la actividad hacia más lugares y temporadas, transformar el turismo en prosperidad compartida y preparar respuestas coordinadas ante crisis o cambios repentinos en la demanda.

Para WTTC, una gestión más equilibrada requiere la participación de gobiernos nacionales y locales, comunidades, organizaciones de gestión de destinos y empresas privadas. La colaboración permitiría diseñar políticas adaptadas a las capacidades reales de cada territorio, en lugar de reaccionar cuando la congestión o el rechazo social ya se han convertido en problemas.

“Cuando los destinos están bien gestionados, los viajes y el turismo crean empleos, fortalecen las comunidades y protegen el patrimonio”, afirmó Gloria Guevara, presidenta y CEO de WTTC. La ejecutiva destacó que los siete principios pueden adaptarse a las necesidades particulares de cada lugar.

Además de las recomendaciones de largo plazo, el documento plantea acciones rápidas para las temporadas de alta demanda. Entre ellas se encuentran monitorear la percepción de los residentes, identificar mediante datos los puntos con mayor presión turística y promocionar lugares menos conocidos.

WTTC también aconseja orientar a los visitantes hacia comportamientos responsables, explicar de manera transparente los beneficios económicos del sector y crear equipos de respuesta capaces de actuar ante emergencias o episodios de saturación.

La propuesta apunta a reducir la concentración de turistas sin limitar necesariamente su número total. Una distribución más amplia entre barrios, ciudades, regiones y épocas del año puede aliviar la presión sobre los destinos más populares y extender los beneficios hacia negocios y comunidades que reciben menos visitantes.

Experiencias de Madrid, Bogotá y Dubrovnik

El documento recoge ejemplos de diferentes partes del mundo. Madrid es mencionada por su estrategia de descentralización y desestacionalización, mientras que Colorado aparece como un caso de planificación apoyada en la participación de los residentes.

Bogotá es destacada por sus inversiones tempranas en información y gestión, y Dubrovnik por organizar de manera más eficiente la llegada de cruceros. Nueva York desarrolló experiencias regionales para distribuir los beneficios, mientras que las Islas Baleares avanzaron en la reinversión transparente de los ingresos turísticos.

La organización recuerda que el turismo sostuvo 366 millones de puestos de trabajo y aportó US$11,6 billones a la economía mundial durante 2025. De acuerdo con sus proyecciones, el sector podría generar uno de cada tres nuevos empleos creados durante la próxima década.

Para WTTC, este peso económico vuelve indispensable una planificación que proteja la identidad de los destinos y la calidad de vida de sus habitantes. El desafío no consiste solamente en atraer viajeros, sino en asegurar que la actividad produzca beneficios visibles, duraderos y distribuidos de manera más amplia.