Estados Unidos prepara el regreso de los vuelos supersónicos comerciales

La Administración Federal de Aviación propuso una nueva norma para certificar aeronaves supersónicas según estándares de ruido.

Estados Unidos dio un nuevo paso hacia el regreso de los vuelos supersónicos comerciales sobre su territorio continental. El secretario de Transporte, Sean P. Duffy, anunció que la Administración Federal de Aviación (FAA) avanza con una propuesta regulatoria destinada a permitir operaciones civiles supersónicas bajo nuevos estándares de ruido.

La iniciativa se apoya en los avances tecnológicos registrados en la industria aeroespacial, especialmente en ingeniería, materiales, reducción sonora y nuevos conceptos operativos. Según la FAA, estas innovaciones permitirían operar aeronaves supersónicas de próxima generación sin los impactos acústicos asociados al tradicional boom sónico.

El administrador de la FAA, Bryan Bedford, señaló que los desarrollos recientes podrían permitir la derogación de la prohibición establecida en la década de 1970 para los vuelos supersónicos sobre territorio estadounidense, al tiempo que se buscaría minimizar los efectos del ruido en las comunidades ubicadas en las rutas aéreas y en las zonas cercanas a los aeropuertos.

La restricción vigente desde 1973 fue implementada como respuesta al ruido generado por los estampidos sónicos. Ahora, la FAA propone reemplazar ese esquema por un estándar de certificación basado en ruido para las nuevas aeronaves supersónicas. Además, el organismo prevé presentar otra norma este año para establecer criterios específicos sobre el ruido durante despegues y aterrizajes.

Para el Gobierno estadounidense, el retorno de los vuelos supersónicos sobre tierra no solo apunta a reducir los tiempos de viaje, sino también a impulsar la innovación aeronáutica. Duffy afirmó que restaurar este tipo de operaciones “no se trata solo de velocidad”, sino de abrir una nueva etapa para la industria aérea del país.

Los aviones supersónicos de nueva generación prometen acortar significativamente los tiempos de traslado de pasajeros y carga, lo que podría modificar la conectividad comercial y turística en los próximos años. Sin embargo, su implementación dependerá de la aprobación final del nuevo marco regulatorio y de la capacidad de los fabricantes para cumplir con los estándares técnicos exigidos.