María Paz Lagos y Daniel Scioli -junto al Embajador de Chile en la Argentina, Gonzalo Uriarte Herrera- llamaron a trabajar un circuito binacional para mercados de larga distancia. ¿De qué se trata?
En la Residencia Oficial de la Embajada de Argentina en Chile, en pleno Santiago, autoridades de ambos países y actores del sector turístico se reunieron en un encuentro que combinó workshop, presentaciones y una señal política clara: la agenda 2026 buscará fortalecer el intercambio turístico bilateral, con especial énfasis en el turismo estudiantil y en la construcción de itinerarios integrados Chile–Argentina.
La jornada contó con la presencia del secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de Argentina y presidente de Inprotur, Daniel Scioli; la subsecretaria de Turismo de Chile, María Paz Lagos; y el embajador argentino en Chile, Jorge Faurie, además de representantes del trade, aerolíneas, hoteles y operadores.
Aunque el formato inicial apuntaba a una dinámica tipo “workshop”, el evento terminó ordenándose en un esquema más protocolar: primero una intervención del embajador Faurie mientras se aguardaba el arribo de Scioli, luego palabras de las autoridades, una presentación de Sernatur —centrada en turismo interno y viajes estudiantiles— y, finalmente, exposiciones desde la Secretaría de Turismo de Argentina, antes del cierre con nuevos mensajes políticos de las máximas autoridades presentes.


La apuesta: vender Chile y Argentina como un solo viaje
Una de las ideas que atravesó el encuentro fue la necesidad de diseñar productos binacionales, especialmente para visitantes que viajan desde lejos y buscan “aprovechar” la distancia con experiencias múltiples.
En el cierre, desde el lado chileno se planteó explícitamente el objetivo: “Hoy el desafío es poder armar rutas conjuntas” y avanzar en una agenda de trabajo para “definir el circuito turístico integrado entre nuestros países”.
La lógica fue reforzada desde la embajada, con una mirada de mercado internacional: para el viajero de larga distancia, la región compite mejor cuando se presenta como un recorrido combinado. “Lo único que los europeos pedían era que ofreciéramos un destino que les permitiera visitar dos o tres cosas; algo de Chile, algo de Argentina”, se señaló, con un guiño directo a la necesidad de empaquetar experiencias regionales para mercados lejanos.
El evento también dejó espacio para un intercambio técnico. Según se expuso en la instancia, el foco no estuvo únicamente en los destinos tradicionales de egresados —con menciones a plazas ya consolidadas en Argentina—, sino también en cómo estructurar una agenda de trabajo que permita desarrollar el turismo estudiantil “en ambos sentidos de la cordillera”, sumando la coordinación con Sernatur y el sector privado.
Uno de los momentos más comentados fue el reconocimiento, desde asistentes argentinos, a las herramientas chilenas de política pública orientadas a desestacionalizar el turismo. En particular, se destacó el programa asociado a viajes y temporada baja, valorándolo como una experiencia de continuidad institucional y de apoyo al empleo turístico.
El tono del cierre fue de compromisos concretos: se acordó compartir presentaciones y sostener una coordinación para dar forma a los itinerarios integrados, con la expectativa de presentar avances en instancias sectoriales posteriores.
