En los pasillos de IPW Fort Lauderdale, la conversación sobre Florida volvió a girar en torno a dos palabras clave para el canal: confianza y ejecución. En ese marco, Sergio Quiroga, managing partner de Highstar, resumió el foco de la compañía —especializada en servicios receptivos en Orlando y Miami— como un trabajo de precisión orientado a operadores y agencias: “Manejamos ilusiones y tratamos de ayudar a que todo le salga bien”.
Con base operativa en Orlando y una trayectoria personal ligada al destino desde 1990, Quiroga planteó que la propuesta de valor pasa por acompañar al trade como si fuera parte de su propio equipo en terreno. “Tratamos de ser la extensión de nuestro cliente en el destino. Que el operador se sienta cómodo sabiendo que su pasajero está cuidado, y que se lo vamos a regresar sin ningún problema”, explicó. En su visión, el estándar es claro: “Flawless execution. No tiene que haber error en la ejecución”.
Ese control, subrayó, se apoya en operación propia y en un contacto temprano con el pasajero, incluso antes de viajar. “Nos comunicamos por WhatsApp antes de que el pasajero salga de su casa. Le damos toda la información, le decimos qué va a recibir en el aeropuerto y cómo lo vamos a encontrar”, señaló, apuntando a una de las ansiedades más habituales del viajero latino: la incertidumbre del arribo. “El pasajero siempre está en contacto con alguien. No hay barrera de idioma con nosotros”, agregó.
Quiroga también marcó una diferencia relevante para el mercado: Highstar no se define como un receptivo “de todo Estados Unidos”, sino como un operador que prioriza destinos donde puede controlar la experiencia extremo a extremo.
“Nosotros no somos la solución de Estados Unidos. Vendemos donde estamos, donde podemos controlar: Orlando, Miami”, afirmó. Y aunque reconoció que existen zonas de Florida con promoción activa, insistió en que abrir nuevos destinos requiere más que intención: “Hace falta la conjugación de muchos aspectos para desarrollar un destino. No es nada más ponerle ganas”, dijo, aludiendo a temas como conectividad, transporte local y capacidad de recibir en español.
En cuanto a la evolución de la demanda, Quiroga sostuvo que el atractivo de Orlando se renueva sin descanso, en parte porque el destino “se alimenta solo” con nuevas generaciones de viajeros. “Los chicos nacen todos los días. Los nietos también. Y además la ciudad se renueva constantemente”, comentó. En esa línea, destacó el impacto de la apertura de Epic Universe, a la que definió como un salto cualitativo para la ciudad: “Es un nuevo parque, no es nada más que una atracción. Es impresionante. Uno pierde la capacidad de asombro”.
En el terreno comercial, el ejecutivo describió un escenario favorable para los mercados del Cono Sur, especialmente en Orlando y Miami, y relativizó la idea de ampliar la operación hacia plazas menos consolidadas. “Si en Orlando recibimos 76 o 77 millones de visitantes por año, ¿qué voy a ir a buscar a otros lados?”, planteó, reforzando la idea de concentrarse donde el volumen y la recurrencia garantizan demanda sostenida.
Finalmente, abordó un tema sensible que ha vuelto a aparecer en conversaciones de mostrador: los temores de pasajeros latinoamericanos sobre ingreso a Estados Unidos. Su mensaje fue directo. “Si una persona tiene visa, no hay por qué no dejarlo entrar”.
“A un turista no se lo deporta. Acá tenemos claro que son bienvenidos. Cada pasajero que viene colabora con la economía: gasta, genera puestos de trabajo”, concluyó, subrayando que “nuestra función es hacer que todo aquello que el pasajero quería y compró en su agencia de viajes, se le dé”.
