Arequipa busca seducir al viajero chileno con cultura, volcanes y eventos

Durante el Perú Travel Mart en Lima, representantes del destino Arequipa destacaron su cercanía con Chile, su diversidad gastronómica y su capacidad para congresos y ferias. La ciudad remarcó, además, su reconocimiento como Destino Turístico Inteligente.

Arequipa aprovechó el espacio del reciente Perú Travel Mart para reforzar un mensaje directo al mercado regional: hay vida turística más allá de Lima, Cusco y Machu Picchu. Así lo plantearon Tere Rubina, presidenta del Buró de Convenciones de Arequipa y del Comité de Turismo de la Cámara de Comercio, y Romina González, gerente de Turismo de la Municipalidad Provincial de Arequipa, durante una entrevista realizada en Lima.

“Estamos muy cerca de ustedes, por la parte sur del Perú, limítrofes con Arica. Después viene Tacna y de ahí viene Arequipa”, explicó Rubina, al subrayar que para el público chileno el viaje puede ser más sencillo de lo que se imagina. En su presentación, las voceras apuntaron a facilitar la decisión de viaje con conectividad interna y una propuesta que combina ciudad, naturaleza, cocina y experiencias culturales.

Si hay un punto en el que Arequipa no duda, es en su identidad culinaria. “Somos reconocidos como una ciudad gastronómica, creativa, y realmente es algo muy especial porque tenemos cantidad de platos”, afirmó Rubina. González puso cifras sobre la mesa: “Son alrededor de 200 platos típicos, entre entradas y fondos, picantes y no picantes”.

El concepto, enfatizaron, no se limita a la comida en sí, sino al ritual. Las tradicionales picanterías —espacios donde se preservan recetas y sazones transmitidas por años— forman parte de una escena que mezcla costumbre, encuentro social y cultura local. “Se come en espacios muy culturales y también abiertos, donde se puede ver parte verde de Arequipa”, describió González.

La oferta urbana se apoya en una arquitectura singular, marcada por la piedra volcánica blanca que le da a Arequipa su identidad visual. “Es una ciudad construida de roca volcánica toda blanca. Vas caminando por las callecitas y es una delicia”, relató Rubina, reforzando el atractivo para viajeros motivados por fotografía, historia y patrimonio.

Entre los imperdibles, ambas destacaron el Monasterio de Santa Catalina, un complejo que funciona como “una ciudadela dentro de una ciudad”, con pasajes de colores vivos y una historia que aún se mantiene activa: “Hay monjas todavía viviendo ahí”, comentó Rubina. Para el visitante, aseguraron, el lugar cambia la idea preconcebida de lo que “se hace” en un monasterio: se recorre, se observa, se fotografía y se aprende.

La ciudad, además, se presenta con un entorno natural difícil de igualar: está “rodeada de volcanes”, como Misti, Chachani y Pichu Pichu, lo que abre opciones para caminatas, miradores y propuestas de naturaleza a corta distancia del casco urbano.

En el relato del destino aparecieron actividades de aventura que buscan ampliar el imaginario turístico. Rubina mencionó el canotaje en el río Chili, al que describió como un punto de entrenamiento para visitantes internacionales. A eso sumó el trekking hacia distintos volcanes y espacios históricos revalorizados como los tambos, antiguos alojamientos con fuerte carga patrimonial que hoy pueden visitarse como “museo vivo” y, en algunos casos, con vida comunitaria alrededor.

“Arequipa es un museo vivo”, insistió Rubina, conectando la experiencia de caminar la ciudad con la idea de un patrimonio que no está congelado, sino en uso.

Apuesta MICE y destino turístico inteligente

Más allá del ocio, Arequipa también se proyecta como sede para congresos, ferias y grandes eventos. Rubina remarcó que se trata de “la segunda ciudad más importante del Perú” y que cuenta con facilidades para encuentros de escala. En esa línea, adelantaron que parte de la estrategia pasa por atraer instancias sectoriales y comerciales.

El punto más técnico —y uno de los principales argumentos de posicionamiento— fue su reconocimiento como Destino Turístico Inteligente, una distinción que, recalcaron, no llegó por azar. “Ha sido toda una evaluación. Son cinco ejes: gobernanza, accesibilidad, sostenibilidad, tecnología e innovación”, explicó González. En la práctica, esto se traduce en coordinación público-privada, mejoras para la accesibilidad, cuidado del patrimonio (Arequipa también ostenta título de ciudad patrimonial) y experiencias innovadoras en espacios culturales.

Como ejemplos mencionaron teatralizaciones y actividades especiales en lugares como el Monasterio de Santa Catalina y otros recintos, además de talleres y propuestas que buscan renovar la visita más allá del recorrido tradicional.