Municipalidad del Callao destacó una “ruta del Papa” vinculada a acciones sociales llevadas a cabo durante 2020–2021 y un circuito gratuito con guías oficiales y bus turístico de dos pisos los fines de semana.
En el marco de Perú Travel Mart 2026, la Municipalidad Provincial del Callao aprovechó la vitrina comercial del encuentro para instalar una idea simple y potente para el trade: el Callao no es solo puerto ni “zona de paso”, sino un destino cercano a Lima con productos concretos y diferenciales para sumar a itinerarios.
“Somos promotores turísticos de la Municipalidad Provincial del Callao”, se presentaron Carlos Calero y Gabriela Trujillo durante la rueda de negocios, detallando que su foco este año fue impulsar la llamada Ruta de León, un recorrido que conecta hitos religiosos y sociales asociados a la presencia del Papa en Perú. “Estamos promocionando la ruta de León. Se sabe que el papa estuvo en el Perú por muchos años, más de 35 años trabajando acá… pero también estuvo en el Callao”, explicó Calero. En esa línea, añadió que durante 2020–2021 el trabajo social incluyó apoyo en comedores populares y articulación con Cáritas Callao.
Más allá de ese relato, los promotores subrayaron que el circuito busca combinar fe con atractivos patrimoniales y urbanos. “Incluimos atractivos, por ejemplo, el Callao monumental, el casco histórico del Callao. Hay galerías de arte, restaurantes, museos”, señaló Calero. Dentro de los imperdibles que mencionaron figuran el submarino museo Abtao (orientado especialmente a público familiar) y la Fortaleza del Real Felipe, una construcción virreinal asociada al rol estratégico del puerto y su historia de defensa ante ataques piratas.
Trujillo, por su parte, aterrizó la oferta en un formato operativo que interesa a operadores y agentes: la municipalidad está promoviendo un circuito con servicios gratuitos y estructura de atención turística permanente. “Todos los servicios que rigen la Municipalidad de Lima para locales, extranjeros y demás son totalmente gratuitos”, afirmó, precisando que la ruta se centra en tres iglesias con guías oficiales: el Santuario Basílica Virgen del Carmen, la Parroquia Santa Rosa (donde se venera al Señor del Mar) y la Iglesia Matriz del Callao, vinculada al Señor del Puerto.
La explicación incluyó contexto e historia local: Trujillo recordó que el Señor del Mar se asocia a la memoria del gran terremoto y maremoto de 1746 y a una devoción que, según dijo, estructura parte de la identidad religiosa chalaca. “Chalaco es el gentilicio de la gente del Callao”, aclaró, y destacó que los puntos del recorrido cuentan con promotores y guías que manejan distintos idiomas, “de lunes a domingo literalmente”, con iglesias abiertas desde alrededor de las 10:00 hasta las 16:00 o 17:00 horas.
Como complemento, la municipalidad informó que los fines de semana se está ofreciendo bus turístico gratuito de dos pisos, articulando el circuito religioso con gastronomía y patrimonio. La cercanía es parte del argumento comercial: “Cerca del aeropuerto, por cierto, también, a 15 o 20 minutos máximo”, destacaron, posicionando al Callao como una extensión lógica para estadías en Lima o para pasajeros en tránsito que quieran una experiencia con contenido.
En gastronomía, Calero aprovechó un guiño directo al mercado chileno: “Tenemos conocimiento de que a los chilenos les gusta mucho la gastronomía peruana. Uno de los platos creados en el Callao es la parihuela”, dijo, recomendando además los choritos a la chalaca. Sumó otro producto con alto potencial para turismo experiencial: la navegación hacia Islas Palomino, donde se puede “nadar con los lobos marinos”, una actividad cada vez más demandada por viajeros que buscan naturaleza sin alejarse de la capital.
Para terminar de completar el “mix” de destino, el Callao también se vendió con cultura viva. “El Callao también tiene la salsa. La salsa es un género musical muy popular en el Callao”, remató Calero, apuntando a la vida nocturna en espacios del Callao monumental, con música en vivo los fines de semana.
El Callao dejó un mensaje claro: un producto cercano, con componentes de patrimonio, religión, gastronomía y naturaleza, y con una estructura municipal que busca bajar barreras de entrada con servicios guiados y gratuitos, ideal para sumar al “Perú más allá de Lima” que empujó el evento.
