La Municipalidad de Santiago y la Asociación Gremial de Turismo y Comercio del Centro Histórico lanzaron una guía que conecta patrimonio, gastronomía y vino en barrios como Lastarria, Brasil y Yungay.
Santiago quiere sumar el vino a su oferta de turismo urbano. La Municipalidad, junto con la Asociación Gremial de Turismo y Comercio del Centro Histórico de Santiago (TUCHS), presentó la Guía de Enoturismo Urbano “Centro Histórico de Santiago, cuna del vino chileno”, un recorrido que reúne 23 restaurantes, bares y hoteles y recupera la relación histórica entre el casco fundacional de la capital y el desarrollo vitivinícola del país.
La propuesta permite recorrer establecimientos ubicados en sectores como Lastarria, Barrio Brasil, Barrio Yungay, Plaza de Armas y el eje cívico, con experiencias que incluyen vino por copa, maridajes, catas, cartas especializadas y venta de botellas. Entre los locales incorporados aparecen Ocean Pacific’s, Bocanáriz, Palacio del Vino, Marco Polo, Willimapu y Espacio Gárgola.
La guía no se limita a funcionar como directorio gastronómico. Su eje es reconstruir la huella del vino en Santiago. Según la investigación difundida por el municipio, en 1554 se registró la primera viña de Chile, perteneciente a Diego García de Cáceres, en el actual Barrio Brasil. Un año más tarde, en los faldeos orientales del Cerro Santa Lucía —hoy asociado al Barrio Lastarria—, el Cabildo registró el primer vino elaborado en el país, atribuido a Rodrigo de Araya.
Ese relato histórico busca sumar un nuevo atractivo a barrios que tradicionalmente se promocionan por su patrimonio arquitectónico, museos, centros culturales, restaurantes y vida urbana. Lastarria, por ejemplo, ya forma parte de los circuitos turísticos oficiales de la capital por su combinación de patrimonio, cultura, gastronomía y espacios como el Museo Nacional de Bellas Artes y el Parque Forestal.
El concepto de enoturismo urbano apunta precisamente a ofrecer una experiencia vinculada con el vino sin necesidad de trasladarse hasta los valles productores. La guía incorpora un mapa interactivo que permite localizar los establecimientos y filtrar las propuestas según el tipo de experiencia: copa de vino, maridaje, cata, carta especializada o compra de botellas. El recorrido puede organizarse además a pie por distintos sectores del centro.
La apuesta se vincula con el interés que despiertan el vino y la gastronomía entre los turistas que llegan a Chile. La municipalidad destaca especialmente al mercado brasileño: en 2024, Brasil fue el segundo país emisor de visitantes hacia Chile, con más de 787 mil turistas, y aparece como un mercado relevante para escapadas urbanas, nieve, compras, gastronomía y experiencias enológicas.
El turismo asociado al vino también muestra altos niveles de repetición. El estudio “Perfil de visitantes a las vendimias 2025”, desarrollado por la Subsecretaría de Turismo, Enoturismo Chile y la Universidad de Talca, señala que 62,2% de los participantes ya había asistido anteriormente a este tipo de experiencias, mientras que la mayor parte declaraba gastar entre $10.000 y $40.000 en alimentación durante las celebraciones.
