Tasas aeroportuarias argentinas en la mira de ProChile

El director de ProChile en Buenos Aires planteó la necesidad de avanzar hacia un esquema bilateral de tasas más competitivas para los vuelos entre ambos países.

La conectividad aérea entre Chile y Argentina aparece como uno de los temas que ambos mercados deberán revisar si buscan profundizar su integración turística. Desde ProChile consideran que el actual nivel de las tasas aeroportuarias encarece especialmente los vuelos regionales de corta distancia y limita el desarrollo de nuevas conexiones.

En una charla exclusiva con Rèport, Juan Francisco Velasco, agregado comercial de ProChile y director del Departamento Económico de Chile en Argentina, señaló que un vuelo entre Buenos Aires y Santiago dura alrededor de una hora y 50 minutos, pero el pasajero puede terminar pagando aproximadamente US$82 en tasas del lado argentino.

“Eso encarece significativamente el ticket y hace que el destino pierda competitividad. Queremos que viajar entre Chile y Argentina sea algo mucho más natural”, afirmó.

La propuesta chilena apunta a estudiar un esquema bilateral con tasas más cercanas a las regionales o domésticas, particularmente para rutas de corta distancia. El antecedente que se observa con interés es el corredor Mendoza-Santiago, donde por las características de proximidad se aplica una tasa regional.

Según Velasco, un mecanismo similar podría contribuir a recuperar o desarrollar conexiones entre Santiago y ciudades del interior argentino, sin depender exclusivamente del eje Buenos Aires-Santiago.

“Si queremos conectar provincias argentinas con regiones chilenas necesitamos vuelos y tasas razonables. Hoy incluso puede ocurrir que para un chileno sea más barato viajar a Río de Janeiro que a Buenos Aires, aunque la distancia sea mucho mayor”, explicó.

El planteo se encuentra todavía en una etapa inicial. ProChile y la representación chilena comenzaron a conversar el tema con las autoridades argentinas, aunque por el momento no existen plazos definidos.

La discusión adquiere especial relevancia ante el objetivo de federalizar la conectividad entre ambos países. En los últimos años hubo intentos de sostener rutas directas entre ciudades argentinas y Santiago que no lograron consolidarse, entre ellas algunas conexiones con la Patagonia.

Con casi 7.000 kilómetros de frontera compartida, la expectativa es que la cercanía geográfica pueda traducirse en una red aérea más densa. “Tenemos una oportunidad importante de generar más rutas, más turismo y una integración mucho más fluida”, resumió Velasco.