El Ministerio de Turismo retiró temporalmente su propuesta para crear el Registro Nacional de Hospedaje Turístico, tras recibir observaciones de propietarios y plataformas digitales.
La regulación de los alquileres turísticos de corta estancia en República Dominicana entró en una nueva etapa. El Ministerio de Turismo retiró temporalmente la propuesta para crear el Registro Nacional de Hospedaje Turístico, conocido como RENATUR, con el propósito de revisar las observaciones presentadas durante la consulta pública y avanzar hacia una normativa consensuada.
La decisión fue comunicada por Brenda Morales, consultora jurídica del Ministerio, poco antes de que concluyera el período establecido para recibir comentarios. La nueva fase contempla mesas de trabajo con propietarios, plataformas digitales, desarrolladores inmobiliarios y representantes de la industria turística.
La propuesta original buscaba identificar y formalizar las villas, apartamentos, casas, habitaciones y otras propiedades ofrecidas como alojamiento turístico de corta estancia. También incluía requisitos mínimos vinculados con seguridad, higiene, funcionamiento y protección de los huéspedes.
El debate adquiere relevancia por el rápido crecimiento del alojamiento no hotelero. De acuerdo con datos compartidos por la viceministra técnica de Turismo, Jacqueline Mora, República Dominicana cuenta con alrededor de 56.000 propiedades destinadas a este mercado.
Al cierre de 2025, el país disponía de unas 214.000 habitaciones turísticas. Cerca de 136.000 correspondían al segmento no hotelero y aproximadamente 77.000 a hoteles tradicionales. Estas cifras muestran el peso que han adquirido las rentas vacacionales dentro de la oferta turística dominicana.
También cambió el comportamiento de los visitantes. Entre 2018 y 2024, la cantidad de turistas hospedados en establecimientos hoteleros pasó de 5,2 millones a 5,8 millones. En el mismo período, quienes eligieron alojamientos no hoteleros aumentaron de 1,2 millones a 2,7 millones, según información atribuida al MITUR.
Airbnb manifestó su disposición a colaborar con las autoridades y consideró valiosa la creación de un registro nacional que contribuya a mejorar la transparencia, la seguridad y la formalización del sector.
La plataforma pidió, sin embargo, que la regulación reconozca las características del ecosistema digital y diferencie la actividad residencial de los anfitriones particulares de la operación hotelera tradicional.
“Airbnb considera fundamental que la regulación final fomente un entorno inclusivo, proporcional y libre de cargas burocráticas excesivas que puedan desnaturalizar el modelo o incentivar la informalidad”, señaló la empresa.
La compañía también planteó que el marco definitivo sea aprobado mediante una legislación en el Congreso Nacional, con el objetivo de ofrecer mayor seguridad jurídica. La Asociación Dominicana de Rentas Cortas había solicitado ampliar el período de consulta y realizar una revisión técnica y jurídica más extensa. La entidad advirtió que las disposiciones propuestas podían afectar a miles de anfitriones, administradores y propietarios vinculados con la actividad.
Desde el sector hotelero se reclama, por su parte, que la regulación establezca condiciones de competencia equilibradas. Los hoteles sostienen que cumplen obligaciones laborales, fiscales, sanitarias y de seguridad que también deben considerarse en la discusión sobre los alojamientos comercializados mediante plataformas digitales.
