La llegada del pontífice en noviembre impulsaría el turismo religioso y reforzaría las llamadas “Rutas de Fe” en la ciudad imperial. Autoridades regionales estiman que la visita podría dinamizar hoteles, restaurantes, agencias y servicios turísticos vinculados al patrimonio cultural y espiritual de Cusco.
La eventual visita del Papa León XIV a Cusco, prevista dentro de su viaje pastoral a Perú en noviembre, comienza a generar expectativas en el sector turístico de la ciudad imperial. Según estimaciones de la Gerencia Regional de Comercio Exterior y Turismo de Cusco, la región podría recibir más de 300 mil visitantes durante ese mes, considerando tanto a fieles como a turistas atraídos por la presencia del pontífice.
El gerente regional de Comercio Exterior y Turismo, Rosendo Baca Palomino, señaló que una visita de esta magnitud fortalecería el turismo en general, impulsaría los circuitos religiosos y generaría un impacto económico relevante para prestadores de servicios turísticos, especialmente hoteles, restaurantes, agencias, transporte y operadores locales.
Cusco no solo es uno de los principales destinos arqueológicos e históricos de Sudamérica, sino también un territorio con fuerte arraigo espiritual, expresado en templos coloniales, festividades, santuarios y rutas patrimoniales asociadas a la fe.
Entre los circuitos que podrían ganar mayor visibilidad destaca la Ruta del Barroco Andino, que incluye la Compañía de Jesús, en la Plaza de Armas de Cusco; el templo San Pedro Apóstol de Andahuaylillas, conocido como “La Sixtina de América”; el templo San Juan Bautista de Huaro; y el templo Virgen Purificada de Canincunca, en la provincia de Quispicanchi. Todos estos espacios cuentan con valor patrimonial y artístico ligado a la historia religiosa de la zona.
A ese circuito se suma la llamada Ruta de la Fe, con atractivos como el templo de la Virgen del Rosario de Huallhua, en el Valle Sagrado de los Incas, y el Santuario del Señor de Huanca, ubicado en el entorno del Apu Pachatusan, considerado una de las devociones de mayor arraigo en la región.
De acuerdo con Baca Palomino, Cusco cuenta con capacidad para recibir una alta afluencia de visitantes, con una oferta de entre 12 mil y 15 mil camas, además de hoteles de distintas categorías, restaurantes, agencias y servicios de transporte. La autoridad sostuvo que la clave estará en la planificación y en el trabajo coordinado entre instituciones públicas y privadas.
La presencia del pontífice también podría atraer visitantes desde regiones peruanas cercanas, como Arequipa, Puno, Apurímac y Madre de Dios, además de viajeros internacionales interesados en participar de actividades religiosas o recorrer los principales atractivos patrimoniales de Cusco.
