Sipán Tours presentó en el Perú Travel Mart de Lima una propuesta que combina turismo religioso, arqueología preinca, naturaleza, cultura y gastronomía.
Lambayeque quiere ocupar un lugar más visible dentro del mapa turístico del Perú. En el marco del Perú Travel Mart 2026, realizado en Lima como una de las principales ruedas de negocios del turismo peruano, operadores de la región norteña presentaron una oferta que busca ampliar el recorrido tradicional de los visitantes internacionales, muchas veces concentrado en Lima, Cusco, el Valle Sagrado y Machu Picchu. El objetivo es mostrar un destino con identidad propia, apoyado en la arqueología, la cultura viva, la gastronomía y, más recientemente, el turismo religioso.
Una de las voces presentes fue María Isabel Espinal, CEO de Sipán Tours, operadora con 37 años de actividad, quien destacó que Lambayeque atraviesa un momento de renovado interés gracias a la figura del papa León XIV, exobispo de Chiclayo. “Hoy en día Chiclayo está ante los ojos del mundo”, señaló durante la entrevista, al presentar la denominada Ruta del Papa, un circuito turístico-religioso que vincula la historia reciente de la ciudad con la trayectoria pastoral del pontífice.
La ruta se apoya en un dato de fuerte impacto simbólico para la región: antes de ser elegido papa, Robert Prevost estuvo vinculado a Chiclayo, ciudad que ahora busca capitalizar esa proyección internacional a través de recorridos de fe, memoria y patrimonio local. Promperú presenta la Ruta de León como una propuesta para descubrir el país a través de caminos e historias vinculadas al pontífice, con énfasis en un turismo responsable y conectado con las comunidades.
Según Espinal, el efecto ya se percibe en la actividad turística. La representante de Sipán Tours aseguró que el turismo receptivo hacia la región creció en torno al 25%, mientras que el turismo nacional habría aumentado entre 40% y 45%, especialmente durante feriados, cuando los hoteles de Chiclayo registraron alta ocupación. En la misma línea, medios turísticos peruanos vienen reportando un incremento de la demanda en Lambayeque tras la elección de León XIV y el saludo especial del pontífice a la diócesis chiclayana.
El interés podría ampliarse todavía más si se concreta la visita del papa al Perú, prevista inicialmente para noviembre o diciembre de 2026, según la información difundida por la promoción turística oficial del país. En ese contexto, operadores locales ya comenzaron a recibir consultas y pedidos de reserva, mientras una delegación de Chiclayo tenía previsto viajar a Roma para participar de una audiencia y reforzar los vínculos institucionales con el Vaticano.
Pero Lambayeque no apuesta solo al turismo religioso. Su gran ancla histórica sigue siendo el Señor de Sipán, uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de América. El hallazgo de la tumba, en 1987, permitió revelar el esplendor de la cultura mochica y dio origen a una narrativa patrimonial que posiciona a la región como una de las puertas de entrada al Perú preincaico. El Museo Tumbas Reales de Sipán, ubicado en Lambayeque, nació precisamente de ese proyecto de investigación arqueológica y fue concebido para exhibir bienes culturales recuperados científicamente y organizados bajo un concepto museográfico unitario.
En la entrevista, Espinal definió al Señor de Sipán como el “Tutankamón peruano”, una comparación frecuente por la riqueza de los ornamentos hallados y por el carácter excepcional de la tumba. Junto al gobernante mochica se encontraron acompañantes y ofrendas que permiten comprender la complejidad política, religiosa y social de esta civilización del norte peruano. El museo conserva piezas de oro, plata, cobre y otros materiales asociados al ajuar funerario, además de objetos que permiten reconstruir el universo simbólico de los antiguos señores mochicas.
La propuesta regional se completa con otros espacios arqueológicos de relevancia, como Túcume, el área vinculada a la cultura Sicán y diversos sitios distribuidos entre Chiclayo, Lambayeque y los valles del norte. La región reúne expresiones de culturas preincaicas como la mochica, la sicán y la chimú, con museos y complejos que permiten diseñar itinerarios de varios días, más allá de una visita puntual al Museo Tumbas Reales.
Para el mercado latinoamericano, ese punto resulta clave: Lambayeque ofrece una alternativa para quienes ya conocen los circuitos más tradicionales del Perú o para viajeros que buscan combinar arqueología, fe, gastronomía y experiencias locales en una misma ruta. A diferencia de destinos con mayor presión turística, el norte peruano conserva todavía margen para desarrollar productos especializados, desde programas culturales hasta viajes religiosos, circuitos gastronómicos y propuestas de naturaleza.
La gastronomía es otro componente central de la oferta. Espinal mencionó platos emblemáticos como el arroz con pato, el ceviche, el cabrito y preparaciones que forman parte de la identidad culinaria lambayecana. En una región donde la cocina norteña tiene fuerte reconocimiento dentro del Perú, la experiencia turística se articula también alrededor de sabores locales, mercados, restaurantes y tradiciones familiares.
La participación de Sipán Tours en Perú Travel Mart confirma el esfuerzo de los destinos peruanos por descentralizar la promoción internacional y ampliar la cartera de productos más allá de los íconos ya consolidados. En el caso de Lambayeque, la coyuntura agrega un elemento singular. La región no solo cuenta con una de las historias arqueológicas más potentes del país, sino también con una nueva narrativa religiosa de alcance global.
