El “mar brillante” reaparece en Chile y despierta interés turístico en la costa de Coquimbo

Registros captados a fines de abril muestran un intenso resplandor azul en el oleaje de Guanaqueros, un fenómeno asociado a microorganismos marinos luminiscentes. Especialistas explican que, además de su atractivo visual, el evento requiere monitoreo por posibles efectos ambientales si la proliferación se intensifica.

El “mar encendido” volvió a llamar la atención en el norte: nuevos registros de bioluminiscencia fueron captados en Guanaqueros, Región de Coquimbo, entre fines de abril y mediados de mayo, sumándose a avistamientos recientes reportados en sectores como Bahía Inglesa y Bahía Las Machas. Las imágenes muestran un brillo azul intenso en las olas nocturnas, un efecto que transforma la costa en un espectáculo natural de alto impacto.

El fenómeno se produce por la presencia masiva de microorganismos marinos capaces de emitir luz mediante un proceso químico. Desde el ámbito científico, se explica como una reacción en la que la luciferina se oxida y, catalizada por la luciferasa, genera una “luz fría” azul visible cuando el agua es perturbada por el oleaje o el movimiento. En Chile, estos episodios suelen asociarse a distintos dinoflagelados, mencionándose en este caso géneros como Noctiluca o Gonyaulax, según explicaciones difundidas por centros y especialistas.

Además del interés científico, el “mar brillante” abre una conversación turística: Guanaqueros y su entorno podrían capitalizar el fenómeno como un atractivo de turismo nocturno de naturaleza, similar a lo que ocurre en destinos donde la bioluminiscencia se integra a experiencias de bajo impacto (observación, fotografía, caminatas guiadas en playa), siempre que exista coordinación local, buenas prácticas ambientales y comunicación clara sobre seguridad.

Operadores de turismo y municipios suelen ver en estos eventos una oportunidad para extender estadías y diversificar la oferta fuera del horario diurno. Sin embargo, especialistas recuerdan que la aparición masiva de estos organismos depende de condiciones como disponibilidad de nutrientes, estabilidad de la columna de agua y baja presencia de depredadores, algo más frecuente en bahías y zonas costeras de alta productividad biológica. Por lo mismo, se trata de un fenómeno intermitente, que puede aparecer y desaparecer en horas o días.

Preferir noches con poca luz (idealmente luna baja o menor luminosidad), para mejorar la visibilidad del brillo.

Evitar iluminación directa intensa (linternas potentes hacia el agua), que reduce la percepción del efecto.

Priorizar la seguridad: marejadas, roqueríos resbaladizos y corrientes pueden convertir la experiencia en un riesgo si se ingresa al mar.

Fomentar un “turismo silencioso” y de bajo impacto: no extraer agua, no intervenir flora/fauna y respetar accesos.