El destino magallánico ya no se vende solo por sus glaciares y montañas: la gastronomía se convierte en el nuevo motor que busca atraer visitantes durante todo el año.
Puerto Natales ha sido durante décadas sinónimo de naturaleza extrema. La puerta de entrada al Parque Nacional Torres del Paine, con sus glaciares y fiordos, bastaba para justificar el viaje de turistas llegados desde todos los rincones del mundo. Pero la ciudad entendió hace tiempo que depender exclusivamente de ese paisaje —y de los meses de verano— era una apuesta frágil. Hoy, la gastronomía es la nueva carta que el destino juega con fuerza en el tablero internacional.
La estrategia no es improvisada. En 2024, la World Food Travel Association distinguió a Puerto Natales como capital gastronómica mundial, reconocimiento que coronó años de trabajo articulado entre el sector público, privado y las propias comunidades locales. El cordero magallánico, los mariscos de los fiordos australes y una despensa silvestre única han ido configurando una identidad culinaria tan poderosa como el paisaje que la rodea.
El próximo paso llega los días 28 y 29 de abril de 2026, cuando la ciudad se convierte en sede del “Evento Internacional de Innovación y Turismo Gastronómico”, organizado por la Cámara de Turismo de Última Esperanza con el respaldo del programa Viraliza de Corfo. El encuentro espera convocar a cerca de 200 participantes por jornada y reunirá a expertos nacionales e internacionales, emprendedores, productores locales, chefs, operadores turísticos y medios especializados provenientes de México, Brasil y Costa Rica, entre otros países.
La agenda es densa y variada: un Mercadito Gourmet Natalino, masterclasses, catas, demostraciones en vivo, espacios de networking y el torneo gastronómico “Sabores Natalinos 2026”. A eso se suma un Seminario Internacional centrado en innovación, sostenibilidad y desarrollo territorial del turismo gastronómico, apuntando a convertir el evento en una plataforma de negocios con proyección de largo plazo.
Adriana Aguilar, gerente general de la Cámara de Turismo de Última Esperanza, fue precisa al definir el alcance de la iniciativa. “Estamos articulando a productores, emprendedores, chefs, operadores turísticos y mercados internacionales en torno a una propuesta que nace desde el territorio y proyecta su valor hacia el mundo. La gastronomía es hoy un eje estratégico de desarrollo, porque conecta cultura, economía local y experiencia turística de alto nivel”, señaló.
El momento elegido para el evento no es casual. Realizarlo en plena transición entre temporadas es en sí mismo un mensaje: Puerto Natales tiene vida más allá del verano. Fortalecer el turismo invernal y gastronómico es precisamente la herramienta que el destino utiliza para combatir la estacionalidad, uno de sus desafíos históricos más persistentes, y para sostener el empleo y la actividad económica local durante los meses que antes permanecían apagados.
