Más del 80% de los viajeros manipula activamente los programas de lealtad para maximizar beneficios, según revela nuevo informe de Phocuswright.
Aunque los programas de fidelización fueron diseñados para moldear el comportamiento de los viajeros, los consumidores han aprendido a usarlos a su favor. Un nuevo estudio de tres partes elaborado por Phocuswright, firma especializada en investigación turística, muestra que los viajeros están “gamificando” estos programas con estrategias inteligentes para obtener más valor, conveniencia y ahorro.
El 84% de los viajeros admitió haber llevado a cabo al menos una táctica de “juego” en el último año. Esto incluye, por ejemplo, comprar tarjetas de regalo que otorgan millas adicionales y luego usarlas en sus propios viajes. Así, acumulan bonificaciones para redimirlas en vuelos futuros.
Otros datos clave del informe, difundido por la revista estadounidense TravelPulse:
-El 39% cargó compras de tarjetas de regalo a sus cuentas para acumular puntos.
-Un 27% abrió tarjetas de crédito solo para recibir bonos de bienvenida, con intención de cerrarlas o reducir su uso.
-El 16% hizo compras para otros con el fin de obtener recompensas.
Madeline List, gerente de investigación en Phocuswright, advierte que reducir la conversación sobre lealtad a “puntos y millas” es perder de vista el panorama completo. “El verdadero compromiso nace de una combinación entre valor constante, experiencias confiables y precios justos”, señaló.
El informe también revela que muchos viajeros realizan viajes únicamente para mantener su estatus. Uno de cada cinco usuarios de programas de aerolíneas tomó un vuelo que no habría hecho de no ser por su nivel de fidelización. Lo mismo ocurrió con uno de cada cuatro miembros activos en hoteles.
Sin embargo, la lealtad tiene límites: entre el 57% y 68% de quienes afirman tener marcas favoritas reservaron fuera de esas marcas durante el último año. Factores como precio, valor y facilidad de uso pesan más que los beneficios de los programas.
La situación económica actual ha empujado a los consumidores a buscar más formas de canjear beneficios, reflejando un cambio en los hábitos de gasto en actividades de ocio.
El informe también destaca un factor generacional: jóvenes de la generación Z y millennials son más propensos a experimentar con marcas nuevas, priorizando la variedad sobre la fidelidad, lo que podría forzar a las empresas a replantear sus estrategias de marca en el futuro.

