Mejoras económicas, aumento en la oferta y nuevas experiencias impulsan el auge del turismo nacional, que se consolida como motor clave para las regiones.
El turismo interno se afianza como protagonista de la temporada estival 2026 en Chile, con proyecciones que superan los 28,8 millones de viajes dentro del país entre diciembre de 2025 y febrero de este año. La cifra representa un crecimiento del 5% en comparación al mismo periodo del año anterior, según estimaciones del sector.
Este repunte se da en un escenario de mayor confianza económica y disposición al gasto por parte de los consumidores, impulsado por mejores expectativas de crecimiento proyectadas por organismos como el Banco Mundial, el FMI y el Banco Central.
Uno de los principales factores detrás de este dinamismo es la ampliación de la oferta hotelera y de servicios turísticos a lo largo del país. Esta expansión ha permitido diversificar las experiencias disponibles para los viajeros, generando impactos positivos en las economías regionales.
Empresas del rubro reportan crecimientos sostenidos, en algunos casos con reservas hacia destinos nacionales que han aumentado entre un 35% y un 55% en comparación con el verano anterior, reflejando un mayor interés por vacacionar dentro del país. Este comportamiento responde, en gran medida, a la disponibilidad de nuevas alternativas de alojamiento y actividades turísticas.
Los destinos tradicionales como La Serena, Viña del Mar, Iquique, Puerto Varas y Pucón siguen liderando las preferencias de los viajeros, gracias a su conectividad, infraestructura hotelera y variedad de panoramas. No obstante, también emergen nuevos polos de interés, como Isla de Pascua, Chiloé y Puerto Natales, que comienzan a atraer a un público que busca experiencias más prolongadas, en contacto con la naturaleza y enfocadas en la desconexión.
Las estadías promedio oscilan entre cinco y siete noches, lo que evidencia una tendencia hacia un turismo más pausado y vivencial, alejado del consumo rápido y concentrado de actividades.

