Chiloé se consolida como destino turístico en 2026

Castro se posiciona como eje urbano del archipiélago, mientras proyectos como el Parque Natural Río Bravo marcan el camino hacia un desarrollo sostenible del sector.

Chiloé proyecta un 2026 clave para la consolidación de su industria turística, con un crecimiento sostenido en la duración de las estadías, el protagonismo de la cultura local y la consolidación del turismo de naturaleza como eje estratégico. La isla, reconocida por su identidad insular, su patrimonio arquitectónico y su biodiversidad, comienza a dejar de ser un destino de paso para transformarse en un lugar de estadía prolongada y experiencias profundas.

Castro, capital provincial, ha fortalecido su rol como puerta de entrada al archipiélago. Desde allí se articulan rutas hacia parques, humedales y fiordos, además de panoramas urbanos vinculados a la gastronomía y la vida cultural. Este modelo de desarrollo, que promueve la convivencia entre ciudad y entorno natural, ha favorecido una mayor permanencia de los visitantes, con reservas que hoy superan en muchos casos los cinco días.

A pocos kilómetros de Castro, el Parque Natural Río Bravo se ha posicionado como un referente en turismo sustentable. Su propuesta combina conservación ambiental, descanso y actividades como la pesca deportiva. “Nuestro parque ofrece un lugar de descanso e integración con la naturaleza y el conocimiento de esta”, señala su director, Miguel Ángel Plaza.

El recinto cuenta con senderos y miradores diseñados junto a CONAF y una infraestructura de cabañas construidas bajo criterios de bajo impacto y eficiencia. Además de experiencias ligadas al bosque siempre verde, Río Bravo ofrece salidas guiadas para pesca deportiva en río y mar, con un enfoque en la seguridad y el respeto por el entorno.

Uno de los fenómenos que marcan la temporada es el aumento en la duración de las estadías. “La reserva media en nuestras cabañas es de 4 a 5 días, y cada vez recibimos más reservas de siete a diez días”, afirma Plaza. Este dato refuerza la tendencia de que Chiloé se está transformando en un destino final, tanto para chilenos como para turistas extranjeros.

La gastronomía y el patrimonio también juegan un rol clave. Los palafitos, las iglesias reconocidas por la UNESCO y productos como el cordero chilote y los mariscos locales se integran en una oferta que mezcla tradición y modernidad.