Financiamiento, capacitación y promoción se consolidan como los principales desafíos para potenciar la actividad en la región del Biobío. Comunidades de Cañete, Contulmo y Alto Biobío ya ofrecen experiencias con enfoque cultural.
Con el lema “Territorios con Identidad”, Cañete fue sede días atrás del Encuentro Nacional de Turismo Indígena, instancia que congregó a emprendedores, comunidades y actores del sector de todo el país para dialogar en torno al futuro del turismo con pertinencia cultural. Durante las jornadas, realizadas en el Museo Mapuche de la comuna, se abordaron experiencias, charlas y conversatorios enfocados en posicionar esta forma de turismo como una herramienta de desarrollo y conservación identitaria.
En la Región del Biobío actualmente existen alrededor de 50 emprendimientos con enfoque indígena registrados en el Servicio Nacional de Turismo. Sin embargo, actores del rubro coinciden en que el desarrollo de esta área aún enfrenta desafíos estructurales, como la necesidad de mayor financiamiento, capacitación específica y una promoción articulada que permita visibilizar las ofertas disponibles.
Uno de los ejes prioritarios abordados fue la necesidad de avanzar en procesos de formalización de los servicios, que incluyen desde tour operadores y guías, hasta espacios de hospedaje, gastronomía y actividades de turismo aventura, como cabalgatas y trekking. También se puso énfasis en fomentar la asociatividad entre emprendimientos que rescaten la cosmovisión indígena, integrando propuestas textiles, rutas rurales y experiencias gastronómicas en una oferta coordinada.
Desde la Asociación Nacional de Turismo Indígena (Anti), su representante regional, Manuel Maribur, destacó la importancia de generar una propuesta diferenciada del turismo convencional. “No se trata solo de dormir y comer, sino de vivir y aprender sobre las formas de vida de cada familia y territorio. Queremos educar sobre el respeto al medioambiente, al bosque, los ríos y la biodiversidad desde nuestra perspectiva cultural”, señaló.
Maribur impulsa la iniciativa “Mapuche Trekan” en el Valle de Elicura, Contulmo, que ofrece una experiencia integral de descanso responsable, con actividades que conectan al visitante con la espiritualidad y el conocimiento ancestral del pueblo mapuche.
Otras ofertas en la región incluyen la comunidad Miguel Yevilao en el Lago Lleu Lleu, donde familias locales ofrecen vivencias que van desde la pesca y el trabajo en la huerta, hasta compartir la gastronomía y la cosmovisión mapuche. En la zona de Peleco, la Ruca Chapadko invita a turistas a degustar productos típicos y conocer las tradiciones del sector.
En Alto Biobío, la familia Vita lidera la Ruta Pehuenche, un circuito turístico que conecta a los visitantes con cabañas, campings, cabalgatas, termas, rucas y guías locales, con un fuerte enfoque en la cultura pehuenche. Héctor Vita, uno de sus gestores, indicó que la propuesta ha sido incluso promovida en la provincia de Neuquén, Argentina, como una alternativa cultural y sustentable.
El encuentro en Cañete marcó un punto de inflexión para el rubro en la región, buscando consolidar una red de trabajo colaborativa y sostenida que permita superar el rezago en comparación con otras zonas del país, como La Araucanía y el norte, y posicionar al Biobío como un destino relevante dentro del turismo indígena nacional.

