Este 4 de septiembre, viñas, valles y espacios urbanos se suman a una celebración que busca poner en valor no solo la producción vitivinícola, sino también su relación con el patrimonio, la gastronomía y el turismo.
Chile celebra este 4 de septiembre el Día Nacional del Vino, una fecha que este año vuelve a extenderse más allá de las bodegas para convertirse también en una invitación a recorrer los territorios vitivinícolas del país. Desde actividades gratuitas en Santiago hasta visitas nocturnas a viñedos, maridajes, picnics, propuestas gastronómicas y experiencias patrimoniales, la programación reúne más de 50 alternativas distribuidas en distintos valles y ciudades.
La conmemoración fue instaurada oficialmente en 2015, cuando el decreto presidencial que estableció el Día Nacional del Vino fue firmado el 4 de septiembre, luego del impulso de 17 organizaciones vinculadas al sector. Desde entonces, la fecha busca reconocer no solamente la relevancia productiva de la actividad vitivinícola, sino también su relación con la identidad, el patrimonio, la gastronomía, la cultura y el turismo chileno.
Ese último componente adquiere especial protagonismo en 2026. Enoturismo Chile de Corfo reunió en una plataforma especial las experiencias y actividades disponibles para estos días, con la idea de que la celebración funcione también como una oportunidad para conocer los lugares donde se produce el vino y las comunidades que forman parte de esa actividad.
La oferta prevista para este Día Nacional del Vino apunta a públicos y presupuestos diversos. Hay actividades gratuitas y experiencias desde aproximadamente $5.000 o $10.000, además de propuestas gastronómicas y enoturísticas de mayor valor.
Entre las alternativas aparecen recorridos nocturnos por viñedos y bodegas, cenas diseñadas especialmente en torno al vino, picnics entre viñas, catas, maridajes y visitas a proyectos biodinámicos. También se ofrecen actividades centradas en la historia y el patrimonio, experiencias para conocer el terroir y propuestas donde el vino se cruza con la gastronomía, el arte, la música y la naturaleza.
Una de las características de la celebración de este año es que parte de la programación sale de los viñedos y llega a espacios urbanos.
En Santiago, el Valle del Maipo participa con una celebración gratuita en el histórico sector de Paseo Nueva York y Barrio La Bolsa, donde se reunirán vino, gastronomía, cultura, patrimonio, emprendedores y experiencias vinculadas con el enoturismo.
Por su parte, Vinos de Chile celebrará por primera vez el Día Nacional del Vino en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT), con una propuesta que permitirá recorrer vinos y valles desde el norte hasta el sur del país, además de participar en degustaciones y catas temáticas.
La agenda se extiende también a territorios como Choapa y Guarilihue, además de distintos valles vitivinícolas de las zonas central y sur. La distribución geográfica forma parte precisamente del mensaje que busca instalar la celebración: el vino chileno no constituye una producción homogénea, sino que refleja una diversidad de climas, paisajes, comunidades y tradiciones.
El presidente de Enoturismo Chile, Claudio Cilveti, sostuvo que el turismo permite mostrar aquello que no necesariamente queda expresado en una botella: los paisajes, la historia, el patrimonio, la gastronomía y las comunidades que sostienen la producción vitivinícola.
“Chile ya es reconocido mundialmente por la calidad de sus vinos y hoy tenemos una gran oportunidad de avanzar también en su posicionamiento como un destino enoturístico de excelencia”, señaló Cilveti.
La actividad ofrece además una herramienta para diversificar la oferta turística de los. El Día Nacional del Vino se presenta así como algo más que una jornada de degustaciones. La programación de 2026 propone recorrer el territorio donde nace cada vino, conocer cómo se produce, descubrir la historia de sus valles y vincular la copa con las personas y paisajes que le dan origen.
