¿Habrá un túnel bajo el estrecho de Magallanes? 

El proyecto que busca transformar la conectividad austral contempla una conexión de unos 3,7 kilómetros entre Punta Delgada y Bahía Azul, en el sector de Primera Angostura.

La posibilidad de construir un túnel bajo el estrecho de Magallanes volvió a instalarse en la agenda de infraestructura del extremo austral. La propuesta busca establecer una conexión permanente entre el continente y la Isla Grande de Tierra del Fuego, reemplazando o complementando el actual cruce en transbordador.

La obra se emplazaría en Primera Angostura, entre Punta Delgada y Bahía Azul, donde ambas costas están separadas por aproximadamente 3,7 kilómetros. Actualmente, el trayecto marítimo demora cerca de 30 minutos, pero su operación puede verse alterada por el viento y otras condiciones meteorológicas propias de la zona. Unas 2.150 personas y alrededor de 600 vehículos utilizarían diariamente este cruce.

La iniciativa fue impulsada por el gobernador regional de Magallanes y de la Antártica Chilena, Jorge Flies, y quedó asociada al Plan de Desarrollo de Zonas Extremas 2025-2035, que contempla alternativas para mejorar la conectividad entre las provincias de Magallanes y Tierra del Fuego.

El proyecto no se encuentra en etapa de construcción ni cuenta con una fecha de ejecución. En junio, Flies señaló que se estaban reuniendo antecedentes técnicos y que empresas especializadas, principalmente noruegas, habían mostrado interés en participar.

La autoridad adelantó que durante el segundo semestre de 2026 se esperaba presentar al Ministerio de Obras Públicas un anteproyecto desarrollado bajo un eventual modelo de concesión. Sin embargo, un informe difundido en julio indicó que el túnel todavía no forma parte de la cartera nacional de proyectos del MOP.

También persisten dudas sobre su costo. Las primeras estimaciones situaban la inversión en torno a los US$1.500 millones, mientras que evaluaciones posteriores redujeron la cifra a cerca de US$500 millones. Ese cálculo más bajo, no obstante, dependería de que el subsuelo presente condiciones geológicas favorables.

Un análisis de la Fundación Prisma Austral advirtió que, si predominan sedimentos o terrenos blandos, la obra podría requerir técnicas más complejas y elevar nuevamente su valor.

Especialistas de la Universidad de Magallanes sostienen que la construcción es técnicamente posible, pero requiere estudios geotécnicos y geofísicos detallados. El sector presenta una geomorfología heterogénea, moldeada por procesos glaciales, por lo que resulta indispensable conocer las características reales del fondo y del subsuelo antes de definir el diseño.

Una conexión permanente podría facilitar los circuitos terrestres entre Punta Arenas, Porvenir, Río Grande y Ushuaia, entregando mayor previsibilidad a turistas, transportistas y operadores. También reduciría la dependencia del clima y podría fortalecer los viajes combinados entre la Patagonia chilena y argentina.

Por ahora, sin embargo, el túnel continúa siendo una propuesta. Su avance dependerá de los estudios de prefactibilidad, la evaluación del MOP, la definición del financiamiento y la comprobación de su rentabilidad social y económica.