La iniciativa fue respaldada por unanimidad en el Senado y ahora volverá a la Comisión de Economía para la revisión de indicaciones. El texto busca pasar de un modelo de fiscalización posterior a uno preventivo, con estándares de seguridad acreditados antes del inicio de operaciones.
La Sala del Senado aprobó en general y por unanimidad el proyecto de ley de Turismo Aventura, una iniciativa que busca fortalecer la seguridad de las personas, elevar los estándares del sector y entregar mayor certeza a turistas y prestadores formales. Tras este avance, el texto volverá a la Comisión de Economía para la revisión de indicaciones antes de continuar su tramitación legislativa.
El proyecto apunta a corregir una de las principales brechas del sistema actual: hoy los prestadores pueden inscribirse en el Registro Nacional de Sernatur y comenzar a operar antes de que se verifique el cumplimiento de los estándares exigidos. La propuesta busca cambiar esa lógica, estableciendo que las condiciones de seguridad sean acreditadas previamente por organismos autorizados.
En Chile el turismo aventura es parte central de la oferta turística, desde la cordillera y los ríos hasta el desierto, la costa y la Patagonia. Ese posicionamiento, sin embargo, también exige mayores resguardos, especialmente en actividades de riesgo donde la preparación de los guías, el estado del equipamiento y los protocolos de emergencia pueden ser determinantes.
La subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, destacó que Chile ha construido un liderazgo internacional en turismo aventura gracias a su diversidad natural, pero que ese liderazgo implica también una responsabilidad. Según planteó, el objetivo del proyecto es poner la seguridad en el centro, proteger a las personas y fortalecer la confianza en la industria.
Uno de los principales avances contemplados es la creación del Sello “R”, que permitirá identificar a los prestadores formales que cumplen con los estándares de seguridad. La medida apunta a facilitar decisiones informadas por parte de los usuarios y a promover una competencia más justa entre quienes operan de manera regular y quienes no cumplen con la normativa.
El texto también considera una implementación gradual, diferenciada según el tipo de actividad y con resguardos para micro y pequeñas empresas, con el fin de evitar que las nuevas exigencias afecten de manera desproporcionada a operadores de menor escala.
Junto con la tramitación del proyecto, se recordó un decálogo de recomendaciones para quienes contraten actividades de turismo aventura. Entre ellas, verificar que la empresa esté registrada en Sernatur, exigir una charla instructiva antes de iniciar la actividad, confirmar la presencia de guías, firmar la ficha de aceptación de riesgo, revisar la existencia de seguros de accidentes y solicitar información sobre el plan de manejo de riesgos y el plan de emergencias.
