10 tendencias que redefinirán la distribución turística hacia 2036

La inteligencia artificial, la presión por mejores precios, la influencia de las redes sociales y la necesidad de plataformas integradas aparecen como factores centrales.

La industria de viajes entra en una nueva etapa de transformación, marcada por viajeros más exigentes, decisiones de compra más digitales y una presión creciente sobre los canales de distribución. Así lo plantea el informe “Supercharging Travel: 10 Trends That Will Shape the Industry Over the Next Decade”, elaborado por PhocusWire y patrocinado por RateHawk, plataforma B2B del grupo Emerging Travel Group.

El reporte, presentado en el marco de la conferencia online RateHawk Futurecast, identifica diez tendencias que podrían definir el rumbo del sector hacia 2036. La premisa central es que la conversación dejó de estar concentrada únicamente en productos —hoteles, cruceros o destinos— para trasladarse cada vez más hacia la tecnología, los datos en tiempo real, la conectividad y la eficiencia de las plataformas.

Uno de los principales cambios será la diversificación de los viajes. El informe advierte que los clientes buscarán experiencias más auténticas, estéticas y emocionales, con mayor demanda por turismo de bienestar, estadías en contacto con la naturaleza, alojamientos para viajes multigeneracionales, destinos menos masificados y propuestas influenciadas por series, películas y redes sociales.

Las redes sociales también seguirán ganando peso como motor de inspiración y reserva. Según datos citados por el estudio, el 64% de los viajeros estadounidenses de la Generación Z tomó alguna decisión de viaje a partir de contenido visto en redes sociales. Para los profesionales del turismo, esto implica dejar de mirar plataformas como TikTok, Instagram o YouTube solo como vitrinas promocionales y comenzar a entenderlas como espacios de comunidad, conversación y captación de demanda.

La sensibilidad al precio será otro factor decisivo. El informe señala que el aumento de costos, la inflación, la presión energética, los problemas laborales y la incertidumbre geopolítica seguirán incidiendo en la forma en que los viajeros comparan y compran. Aunque el segmento de lujo mantiene mayor resiliencia, los viajeros jóvenes y de ingresos medios aparecen más atentos al valor, la flexibilidad y las alternativas de ahorro.

A ello se suma la necesidad de responder a un entorno más inestable. En una encuesta de RateHawk a 1.300 profesionales de viajes, el cambio en regulaciones y políticas aparece como el desafío más complejo para el 27% de los consultados, mientras que la inestabilidad financiera y los riesgos de quiebra de proveedores fueron mencionados por el 23%. En este contexto, el rol de agencias y asesores vuelve a fortalecerse como soporte para reprogramaciones, cambios de itinerario y búsqueda rápida de alternativas.

La inteligencia artificial aparece como una de las fuerzas más disruptivas. El reporte destaca especialmente la llamada IA agéntica, capaz de investigar, analizar, tomar decisiones e incluso completar transacciones, ya sea con supervisión humana o de manera autónoma. Según la encuesta, el 57% de los profesionales de viajes tiene una actitud positiva frente al uso de IA en el trabajo, aunque la confianza varía según la tarea.

Entre las funciones donde los encuestados muestran mayor disposición a delegar en IA figuran el seguimiento de pagos pendientes, la revisión de requisitos de visa o documentación y la evaluación de riesgos externos, como factores geopolíticos o climáticos, antes de concretar una reserva. Para el sector latinoamericano, esta tendencia plantea un desafío concreto: incorporar herramientas que agilicen procesos sin perder la capacidad de asesoramiento personalizado.

El informe también pone el acento en la calidad de los datos. La industria turística aún opera con información dispersa entre correos electrónicos, confirmaciones, planillas y sistemas poco integrados. Para que la IA y las nuevas plataformas funcionen correctamente, los datos de clientes, inventarios, tarifas, políticas de cancelación y contratos deberán estar ordenados, actualizados y estructurados.

La infraestructura tecnológica será otro punto crítico. La distribución turística continuará fragmentándose entre NDC, APIs hoteleras directas, agregadores y sistemas especializados. Por eso, el informe plantea que agencias, operadores y OTAs necesitarán bases tecnológicas flexibles, escalables y conectadas, capaces de integrar inventario, precios, disponibilidad, pagos y servicios en menos pasos.

Los pagos también son presentados como una ventaja competitiva. El reporte advierte que la forma en que el cliente paga ya forma parte de la experiencia de viaje: opciones como pago flexible, enlaces de pago, cuotas, pagos divididos o modelos “pay now, pay later” pueden reducir fricciones y mejorar la conversión, especialmente en viajes de mayor costo o estadías prolongadas.

Pese al avance tecnológico, el documento concluye que el toque humano seguirá siendo determinante. De acuerdo con datos citados por PhocusWire, hablar con una persona es la principal razón para reservar con un agente de viajes. En un mercado donde la tecnología resolverá cada vez más tareas transaccionales, la diferenciación estará en la capacidad de asesorar, curar opciones, contener al viajero y resolver problemas.