Atacama y Coquimbo buscan articular una ruta integrada del pisco chileno

El gobernador de Atacama, Miguel Vargas Correa, planteó la necesidad de fortalecer una alianza macrozonal entre los dos únicos territorios del país con Denominación de Origen Pisco. 

Atacama y Coquimbo quieren dejar de mirarse como territorios competidores dentro de la industria pisquera y avanzar hacia una estrategia común. Esa es la mirada que impulsa el gobernador de Atacama, Miguel Vargas Correa, quien propone consolidar una alianza entre las dos regiones que comparten la Denominación de Origen Pisco, con el objetivo de proyectar el destilado chileno como un producto de identidad territorial, valor cultural y potencial exportador.

La idea apunta a construir una macrozona pisquera capaz de sumar capacidades productivas, turísticas y promocionales. En esa línea, Vargas sostuvo que ambas regiones están desarrollando “una relación muy positiva” en torno a un producto que forma parte esencial de la identidad de los dos territorios. Según planteó, existe una visión compartida: el pisco chileno tiene amplias posibilidades de crecimiento, pero para avanzar en los mercados nacionales e internacionales se requiere actuar de manera coordinada.

El gobernador destacó que la articulación con Coquimbo ha encontrado buena disposición tanto en autoridades regionales y comunales como en el sector productivo. Entre los gestos recientes mencionó la apertura de espacios para productores atacameños en actividades de alto alcance público, como parte de un proceso que busca fortalecer la hermandad entre ambas regiones. La estrategia, señaló, debe avanzar junto a ProChile y los gremios, con un relato común asociado a patrimonio, cultura y turismo.

Uno de los ejes de esta articulación es la posibilidad de crear una ruta integrada del pisco entre Atacama y Coquimbo. El objetivo sería que un turista que llega a una de las regiones tenga incentivos para extender su viaje hacia la otra, incorporando valles, destilerías, gastronomía, paisajes y experiencias vinculadas a la identidad local.

Para Vargas, se trata de “una oportunidad de desarrollo tremenda”, especialmente en un contexto en que los viajeros buscan cada vez más experiencias conectadas con los territorios. En el caso de Atacama, el gobernador subrayó que la oferta no se limita al pisco, sino que también incluye productos con identidad propia como el pajarete y el aceite de oliva del Valle del Huasco.

La propuesta considera un modelo donde turismo, cultura y producción local funcionen de manera integrada. Para lograrlo, Vargas planteó que será necesario avanzar en promoción conjunta, mejor conectividad e infraestructura, de modo que la experiencia turística pueda articularse como un corredor complementario y no como una suma de atractivos aislados.