Turismo en la Antártica sigue en alza y la cifra casi se triplicó en una década

La temporada 2024-2025 registró 118.491 visitantes por cualquier vía de llegada, con cerca de 95% que llega por vía marítima. Estados Unidos concentró 41,5% del total marítimo, seguido por China (10%) y Australia (8,3%), según datos de IAATO.

El turismo en la Antártica continúa consolidando su crecimiento y, de acuerdo con los últimos datos difundidos por la Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártica (IAATO), la magnitud del fenómeno ya bordea un salto de escala: la cifra de visitantes prácticamente se ha triplicado en una década.

En la temporada 2024-2025, se registraron 118.491 visitantes en el continente blanco considerando cualquier vía de llegada. El desglose confirma una tendencia estructural: alrededor del 95% de los visitantes arriba por vía marítima, principalmente a través de cruceros y yates.

En el detalle de viajeros que desembarcaron en la Antártica (cruceros o yates), la serie muestra una trayectoria ascendente a largo plazo: de 27.243 en 2014-2015 a 80.455 en 2024-2025. En el tramo más reciente, el registro se mantuvo prácticamente estable respecto de 2023-2024 (80.407).

El aumento ha venido acompañado por una operación más amplia. En 2024-2025, 52 operadores llegaron a la Antártica por vía marítima, con 77 barcos y yates que realizaron 562 viajes. Como referencia histórica, en 2014-2015 habían sido 37 operadores y 44 embarcaciones.

Un dato adicional del mismo reporte muestra la diversidad de perfiles de viaje: además de quienes desembarcan, 36.769 personas pasaron por la Antártica en cruceros sin desembarcar.

En cuanto a nacionalidades de los visitantes por vía marítima en 2024-2025, Estados Unidos lideró con 41,5%, seguido por China (10,0%), Australia (8,3%), Reino Unido (6,9%) y Canadá (5,5%). Más atrás aparecen Alemania (3,7%), Argentina (2,8%), Brasil (2,0%), Francia (1,9%) y Japón (1,6%), mientras que el grupo “Otros” concentró 16%. En total, se reportaron 150 nacionalidades representadas.

El alza del turismo antártico se traduce en una oportunidad —y también en presión— para la macrozona austral, porque Chile funciona como uno de los principales “puentes” logísticos hacia el continente blanco, especialmente a través de Punta Arenas (vía aérea y abastecimiento) y de los puertos del Estrecho de Magallanes que apoyan operaciones científicas y turísticas.