Largas filas en aeropuertos de EE.UU. por cierre parcial del gobierno generan preocupación en la industria turística

Las extensas esperas en los controles de seguridad de varios aeropuertos debido al cierre parcial del gobierno federal estadounidense causaron preocupación en el sector turístico y en la industria aérea, que advierten sobre posibles impactos en los viajeros y en la economía.

Durante el fin de semana, pasajeros en algunos aeropuertos estadounidenses enfrentaron esperas cercanas a tres horas en los controles de seguridad administrados por la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), debido a la falta de personal vinculada al cierre parcial del gobierno. La situación se produce en momentos en que comienza la temporada alta de viajes por Spring Break, lo que podría agravar los retrasos en los próximos días.

De acuerdo con reportes de prensa, en el aeropuerto Houston Hobby las filas llegaron a alcanzar hasta tres horas y media en los momentos de mayor congestión. En tanto, el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong de Nueva Orleans advirtió a los viajeros sobre tiempos de espera de hasta tres horas.

Otros aeropuertos importantes que también han experimentado problemas similares incluyen George Bush Intercontinental Airport en Houston, Charlotte Douglas International Airport en Carolina del Norte y Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport, uno de los terminales más transitados del mundo.

Las autoridades aeroportuarias han recomendado a los pasajeros llegar al menos tres horas antes de la salida de sus vuelos, ya que los retrasos podrían continuar mientras aumenta el flujo de viajeros en las próximas semanas.

La situación se originó luego de que el Congreso de Estados Unidos no lograra aprobar en febrero un acuerdo de financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), lo que ha dejado a cerca de 50.000 agentes de seguridad de la TSA trabajando sin recibir salario durante el cierre parcial del gobierno.

Ante este escenario, el presidente y director ejecutivo de la U.S. Travel Association, Geoff Freeman, advirtió que los retrasos evidencian la fragilidad del sistema de transporte ante interrupciones operativas.

“Las filas de seguridad de varias horas que estamos viendo en aeropuertos estadounidenses muestran lo rápido que las interrupciones pueden propagarse por todo el sistema de viajes”, señaló Freeman en un comunicado. Según el dirigente, los retrasos podrían representar casi 1.000 millones de dólares en pérdidas económicas si continúan durante la temporada alta de viajes.

Desde el sector aéreo también se han manifestado críticas a la situación. El director ejecutivo de Airlines for America (A4A), Chris Sununu, afirmó que el Congreso y la administración deben actuar con urgencia para alcanzar un acuerdo que permita reabrir el Departamento de Seguridad Nacional.

“La fuerza laboral encargada de la seguridad del transporte es demasiado importante como para ser utilizada como herramienta política”, señaló.

La industria turística y aérea observa con atención la evolución del cierre gubernamental, ya que cualquier prolongación del conflicto podría afectar la operación de los aeropuertos y generar nuevos retrasos en el inicio de una de las temporadas de viajes más intensas del año en Estados Unidos.