Lorena Arriagada, secretaria general de la Asociación Chilena de Turismo (ACHET) expresa las necesidades del sector ante el inminente cambio gubernamental.
Desde la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet) valoramos que el nuevo gobierno reconozca la necesidad de ordenar y reimpulsar sectores estratégicos para el crecimiento del país. En esa ecuación, resulta indispensable que se entienda y releve lo que significa el turismo para Chile: un motor clave de empleo, desarrollo regional y encadenamientos productivos a lo largo de todo el territorio.
Como gremio que representa por más de ocho décadas a las agencias de viajes y turoperadores del país, nos ponemos plenamente a disposición de las nuevas autoridades, con toda nuestra experiencia, capacidades y voluntad de trabajo colaborativo. Los desafíos son múltiples y requieren foco en prioridades claras, como la digitalización, la innovación, la seguridad y el desarrollo de un turismo sostenible, competitivo y con mirada de largo plazo.
En ese contexto, el sector necesita un equipo económico que comprenda el carácter estratégico del turismo y que lidere decididamente su desarrollo dentro del nuevo gabinete. Junto al subsecretario o subsecretaria de Turismo que asuma, será fundamental impulsar la recuperación de los recursos destinados a la promoción internacional. Sin promoción internacional, Chile simplemente no existe como destino. Las pequeñas y medianas empresas no pueden competir, vender ni sostener empleo si el país no está presente en los mercados globales.
Del mismo modo, resulta clave avanzar en la tramitación y puesta en marcha de la ley de reactivación del turismo, en coordinación con el Ministerio de Hacienda, con un enfoque territorial y un énfasis claro en el fortalecimiento de las empresas del sector, especialmente las pymes que sostienen gran parte del empleo turístico.
Asimismo, es fundamental que la nueva autoridad, junto a los ministerios responsables, ordene y entregue certezas en la implementación de la ley SBAP, asegurando una adecuada coordinación institucional y una gestión coherente de los fondos de promoción desde las regiones. Estos recursos deben llegar efectivamente a los destinos y a las empresas que operan en ellos, generando impacto real en las economías locales.
Han sido años complejos, tanto por factores externos, como internos. Por ello, tenemos la expectativa de que el próximo ministro de Economía, Fomento y Turismo asuma un rol activo de liderazgo, articulando el trabajo entre sus pares y ante el Congreso. De esa forma, la Subsecretaría sectorial podrá desplegar una labor efectiva junto a todos los actores públicos y privados que el desarrollo del turismo requiere.
Es necesario reconocer que la Subsecretaría de Turismo necesita del respaldo, empuje y liderazgo político del ministro de Economía de turno. En la administración actual, lamentablemente, eso no ocurrió.

