La iniciativa, que cuenta con urgencia del Ejecutivo, fue despachada a la sala tras destrabarse aspectos clave del régimen sancionatorio. Legisladores advierten que el texto actual penaliza más a pequeños propietarios que a quienes provocan los siniestros.
Mientras el sur del paĂs enfrenta una de las peores catástrofes forestales en años, con más de 760 viviendas destruidas, al menos 20 personas fallecidas y pĂ©rdidas econĂłmicas preliminares superiores a los US$400 millones, el Senado dio un paso clave en la tramitaciĂłn del proyecto de Ley de Incendios, al ser aprobado por la ComisiĂłn de Hacienda.
El avance se produjo luego de una jornada de doble sesiĂłn, donde se destrabaron indicaciones fundamentales del Ejecutivo. La discusiĂłn estuvo marcada por crĂticas de parlamentarios que cuestionan el enfoque del proyecto, advirtiendo que impone sanciones elevadas a pequeños y medianos propietarios, sin reforzar suficientemente la persecuciĂłn penal contra los responsables directos de los siniestros.
El texto reduce los topes máximos de las multas: de 2.000 a 1.000 UTM en el caso de infracciones graves, y de 5.000 a 3.000 UTM para infracciones gravĂsimas. No obstante, algunos senadores insistieron en que estas sanciones siguen siendo excesivas si no se complementan con apoyos econĂłmicos para cumplir las obligaciones preventivas y con mayores facultades para la FiscalĂa.
Otro eje de la discusiĂłn fue el fortalecimiento del rol del Servicio Nacional Forestal, al que se le asigna el deber de monitorear el riesgo de incendios forestales y alertar a autoridades locales mediante herramientas como el “BotĂłn Rojo”. Esta tecnologĂa cruza informaciĂłn meteorolĂłgica y territorial para anticipar escenarios crĂticos y coordinar la respuesta en terreno.
Además, se estableciĂł que la CorporaciĂłn Nacional Forestal (Conaf) deberá dictar resoluciones con análisis de riesgo y definir áreas de peligro alto o crĂtico de forma periĂłdica. Estas medidas, que actualmente existen pero no son vinculantes, adquirirán rango legal con criterios tĂ©cnicos claros y aplicabilidad focalizada.
La urgencia de la legislaciĂłn se da en un contexto dramático. Solo en la RegiĂłn del BiobĂo se reportan 608 viviendas destruidas, mientras que en Ă‘uble la cifra asciende a 153. Hay más de 6.700 personas damnificadas y 504 permanecen albergadas en centros habilitados. El Ministerio del Interior advirtiĂł que el nĂşmero de viviendas afectadas podrĂa aumentar a medida que los equipos accedan a zonas de difĂcil acceso.
En paralelo, se ha desplegado un operativo de ayuda humanitaria que ya distribuye más de 130 toneladas de insumos en las zonas más afectadas. En el combate al fuego, las condiciones climáticas han sido favorables en sectores como Concepción, permitiendo avanzar en el control de los focos activos.
El impacto econĂłmico de esta emergencia es significativo. Consultoras especializadas estiman pĂ©rdidas superiores a los US$400 millones, considerando daños en activos agrĂcolas, forestales, vivienda e infraestructura clave para el sector turĂstico y productivo. Las empresas advierten que la recurrencia de estos eventos eleva costos operacionales, encarece los seguros y frena decisiones de inversiĂłn en zonas rurales.

