Álvaro Castilla, gerente de Turismo de Caja Los Andes, explicó la transformación de la histórica institución chilena en un actor relevante del turismo nacional y receptivo, la expansión de su red hotelera, las inversiones en infraestructura, la apuesta por la sostenibilidad y los planes de crecimiento para los próximos años.
Para quienes no conocen en profundidad a Caja Los Andes, ¿podría resumir su trayectoria y alcance?
Caja Los Andes es una institución con más de 70 años de historia en Chile. Las cajas de compensación nacieron con el objetivo de generar bienestar para los trabajadores, y hoy seguimos cumpliendo ese rol, aunque con una mirada mucho más amplia.
Actualmente tenemos cerca del 59% de participación de mercado, lo que equivale a unos 4,5 millones de afiliados. Si consideramos su grupo familiar, estamos hablando de entre 11 y 12 millones de personas beneficiadas. Somos una organización sin fines de lucro y todos nuestros excedentes se reinvierten en beneficios para los afiliados y pensionados.
Entre los beneficios más valorados están el financiamiento, la salud y, especialmente, todo lo vinculado a nuestra red hotelera y de centros vacacionales.
¿Cómo está conformada hoy la red turística de Caja Los Andes?
Tenemos una red muy amplia y diversa a lo largo del país. Contamos con 11 centros vacacionales que incluyen hoteles, cabañas, apart hotel y más de 30 unidades distribuidas en distintos destinos.
Estamos presentes en el norte, cerca de Antofagasta, con Hornito; en La Serena; en San Felipe y El Quisco, en la Región de Valparaíso; en el sur con Frutillar, Lago Ranco y Valdivia; y también en la Región de Magallanes, en Puerto Natales, junto al Parque Nacional Torres del Paine, donde ofrecemos propuestas de glamping y camping en el sector de Río Serrano.
Además, tenemos cinco centros recreacionales distribuidos en el país, pensados tanto para actividades deportivas como para eventos sociales y corporativos, incluyendo matrimonios, encuentros empresariales y fiestas costumbristas.
¿Esta red está pensada solo para afiliados o también para el público general?
Esa es una de las principales transformaciones que hicimos. Si bien Caja Los Andes históricamente brindó estos beneficios a afiliados y pensionados, hace tres años se creó formalmente la filial Turismo Caja Los Andes.
Esto nos permitió abrir nuestra oferta al público general, tanto nacional como internacional. Hoy nuestros productos se comercializan a través de agencias de viajes, tour operadores, plataformas online (OTAs) y canales corporativos. También estamos recibiendo turismo receptivo, incluidos muchos visitantes argentinos que eligen nuestros destinos, especialmente en el sur de Chile.
En solo tres años han avanzado mucho. ¿Qué inversiones están realizando?
Estamos trabajando en varios frentes al mismo tiempo. Uno de los principales es la transformación digital: mejorar la experiencia del cliente desde la búsqueda, la reserva, el pago y la postventa.
En paralelo, estamos ejecutando un plan maestro de renovación de nuestras propiedades, con una inversión superior a las 60.000 UF, aproximadamente unos 3,5 millones de dólares. Esto incluye mejoras en habitaciones, espacios comunes, gastronomía y, especialmente, en nuestros 65 salones y venues, que estamos equipando con tecnología de primer nivel para reuniones, viajes de incentivos, eventos corporativos y encuentros profesionales.
También estamos renovando nuestra propuesta gastronómica. Ya lo hicimos en Frutillar y La Serena, con una mejora integral del look & feel y del servicio, alineándonos con los estándares actuales de la industria.


Chile es fuerte en turismo de nieve. ¿Ese segmento forma parte de su estrategia?
No de manera directa. Creemos que la nieve es un producto muy estacional y nuestro foco es ofrecer experiencias durante todo el año. Buscamos destinos con atractivo permanente, que permitan disfrutar del entorno, la cultura y la naturaleza sin depender de una temporada específica. Un ejemplo es Hornito, cerca de Antofagasta, con algunas de las playas más privilegiadas del Pacífico. Allí tenemos un hotel diseñado por Gonzalo Mardones, Premio Nacional de Arquitectura, con una propuesta única para la región.
La sustentabilidad aparece como un eje central. ¿Cómo la están abordando?
La sostenibilidad es clave para nosotros. Tenemos el objetivo de avanzar hacia la carbono neutralidad al 2030. Estamos mejorando la eficiencia energética en nuestras propiedades, incorporando paneles solares, reduciendo el consumo eléctrico y optimizando el uso del agua, especialmente en zonas con estrés hídrico. Un proyecto emblemático es el “Humedal Depurador” del hotel Huallilemu, en El Quisco, que reutiliza aguas tratadas para riego. Este proyecto fue reconocido en Argentina en el concurso Hoteles Más Verdes, donde obtuvimos la segunda votación más popular. Estamos replicando estas iniciativas en otros destinos y avanzando para que nuestros hoteles obtengan el sello de sustentabilidad de Sernatur, que evalúa eficiencia energética, gestión ambiental y vinculación con la comunidad local.
Después de tanto crecimiento en poco tiempo, ¿qué viene ahora?
La Caja lleva más de 70 años construyendo bienestar. La creación de esta filial hace tres años nos dio flexibilidad para desarrollar nuevos negocios, abrirnos al turismo general y generar más impacto positivo. Seguiremos fortaleciendo nuestra red, evaluando nuevas oportunidades de inversión y colaboración, y consolidando una propuesta turística que beneficie a afiliados, pensionados, trabajadores, proveedores y a la industria turística en general.
¿Algún anuncio próximo?
Este año se presenta con muchas oportunidades y seguramente habrá novedades. A medida que avancemos, las iremos comunicando. Agradecemos el espacio y el interés en difundir lo que estamos construyendo.

