Proyecciones del sector apuntan a una baja en la llegada de visitantes desde Argentina, en un contexto de cambios económicos y mayor competencia regional.
La temporada estival 2025–2026 en Chile se perfila con un cambio importante en la composición del turismo receptivo: las estimaciones del sector indican una disminución en la llegada de turistas argentinos, que en los últimos años alimentaron el crecimiento turístico nacional, especialmente con el “turismo de compras”.
Según la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), se proyecta que entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 ingresen al país unos 1.387.797 visitantes argentinos, lo que representaría una caída del 7,5 % en comparación al verano anterior .
Este retroceso contrasta con el fuerte repunte registrado en la temporada pasada, cuando los argentinos protagonizaron un auge de viajes a Chile, motivados por el tipo de cambio favorable y el turismo de compras.
La baja actual responde, entre otros factores, a una menor competitividad cambiaria y a un encarecimiento relativo de los productos y servicios en Chile. Según especialistas, la ventaja histórica de precios que ofrecía el país a los turistas argentinos se ha reducido, afectando su poder de compra.
Asimismo, se observa una migración del flujo turístico argentino hacia otros destinos de la región, principalmente Brasil, que vive un verano récord con miles de visitantes del país vecino en sus playas.
Desde el sector turístico chileno reconocen que esta caída impactará especialmente a zonas fronterizas y destinos comerciales, como las ciudades del norte y centro-sur del país, donde el turista argentino tiene una alta incidencia en el consumo local.
Pese a ello, Fedetur proyecta un crecimiento del 2,9 % en el total de visitantes internacionales para este verano, impulsado por mercados de larga distancia como Estados Unidos y Europa.

