La subsecretaria de Turismo de Chile, Verónica Pardo, analiza la recuperación del sector, la importancia del mercado brasileño y los desafíos para atraer a más visitantes europeos y asiáticos.
Chile está experimentando un sólido crecimiento en la llegada de turistas internacionales, impulsado en gran medida por el mercado brasileño y una estrategia de promoción enfocada en diversificar la oferta. Sin embargo, la subsecretaria de Turismo, Verónica Pardo, advierte que el país debe enfrentar desafíos clave, como la conectividad aérea, la sostenibilidad del turismo y la descentralización de la oferta. En esta entrevista, la funcionaria analiza el panorama actual y las proyecciones del sector.
Chile ha recuperado los niveles de turismo previos a la pandemia. ¿Cuáles han sido las claves de esta reactivación?
Sin duda, ha sido un trabajo sostenido. En 2023, alcanzamos 5.240.000 turistas internacionales, lo que nos permite decir que el turismo ha vuelto con fuerza. Una de las claves ha sido la apuesta por diversificar mercados y ampliar la conectividad aérea, especialmente con Brasil.
Desde que llegué a la subsecretaría, hemos trabajado en fortalecer nuestra presencia en ese país, porque no es un solo mercado, sino muchos estados con realidades diferentes. Hoy tenemos 11 conexiones aéreas directas entre Chile y Brasil, lo que nos ha permitido ampliar nuestra llegada y compensar, en parte, la caída en los turistas europeos.
Brasil es el mercado internacional más relevante para Chile. ¿Cómo han trabajado para fortalecer esta relación?
El turista brasileño es clave porque gasta más, busca experiencias variadas y tiene un gran interés en nuestra oferta turística. Sin embargo, aún hay mucho por hacer en términos de diversificación. En Brasil todavía se asocia a Chile solo con nieve y vino, pero tenemos mucho más: turismo de aventura, naturaleza, cultura, astroturismo y playas.
Hemos trabajado en mostrar a Chile como un destino de cuatro estaciones, promoviendo destinos como San Pedro de Atacama, la Patagonia y Rapa Nui, que son muy desconocidos para los brasileños. Además, la conectividad ha sido clave. Más vuelos significan más oportunidades para atraer visitantes.
¿Qué pasa con los turistas europeos? Se ha registrado una caída en su llegada.
Es un fenómeno global, no solo de Chile. Europa está experimentando una contracción en el turismo emisivo, en especial desde Francia, España e Inglaterra. Sin embargo, estamos viendo un interés creciente desde Asia-Pacífico, lo que abre nuevas oportunidades.
El desafío con el turista europeo es que busca experiencias más profundas y de larga estadía, por lo que debemos trabajar en mejorar la conectividad aérea y en estrategias de promoción que muestren a Chile más allá de los destinos tradicionales.
Hablando de conectividad aérea, ¿cómo está la situación de vuelos internacionales hacia Chile?
Estamos con un déficit de conectividad, pero avanzando. Tenemos más vuelos directos con España que antes de la pandemia, incluyendo nuevas rutas desde Barcelona. También hemos fortalecido la conectividad con Turquía y el sudeste asiático, y estamos en conversaciones con aerolíneas árabes para abrir nuevas rutas.
Sin embargo, aún estamos al debe con mercados clave como Italia, Portugal y México, y seguimos trabajando para lograr vuelos estables durante todo el año desde Canadá y Estados Unidos. La conectividad es fundamental para el crecimiento del turismo receptivo.
Uno de los desafíos es evitar el turismo masivo que ha afectado a Europa. ¿Cómo se está gestionando esto en Chile?
Es un tema clave. Hoy recibimos 26 turistas por cada habitante, lo que es más alto que en Argentina (14,1) o Perú (9,6). Esto nos obliga a planificar bien el crecimiento para evitar problemas de sobrecarga turística.
No queremos replicar lo que ha pasado en algunos destinos de Europa, donde la masificación ha generado problemas ambientales y sociales. Nuestra estrategia apunta a una mayor distribución territorial y temporal del turismo, promoviendo destinos menos concurridos y fomentando viajes fuera de la temporada alta.
La gastronomía es un factor clave en el turismo mundial, pero en Chile aún no está completamente explotada. ¿Cómo mejorar esta situación?
Es un desafío importante. A nivel global, los turistas gastan un 40% de su presupuesto en gastronomía, pero en Chile solo el 33%. Esto significa que muchos visitantes se van sin conocer nuestros platos típicos.
Estamos trabajando para que la gastronomía chilena sea parte esencial de la experiencia turística. Hay productos únicos, como el orégano de Socoroma en Arica, los mariscos del sur o los vinos de nuestras cinco macrozonas vitivinícolas, que deben ser parte de la oferta turística en cada destino.
Un turista que visita Chile no solo debe probar nuestro vino, sino también vivir una experiencia enoturística completa, que incluya gastronomía, naturaleza y cultura.
¿Cuál es el rol del turismo interno en esta estrategia?
Es clave. Antes de la pandemia, el 60% del turismo era interno y el 40% internacional, pero ahora la proporción es 70-30. Esto significa que los chilenos están viajando más dentro del país.
Nuestro desafío es empaquetar mejor la oferta nacional, para que los viajeros tengan opciones claras y atractivas en diferentes regiones y épocas del año. Además, queremos fomentar que los chilenos descubran destinos menos conocidos y puedan planificar sus viajes con mejores precios y condiciones.
Chile está recuperando las ferias turísticas presenciales. ¿Qué importancia tienen estos eventos?
Las ferias son fundamentales para la promoción de Chile. Este año, en octubre, tendremos la Feria VYVA, lo que nos permitirá mostrar la diversidad de nuestra oferta turística al mundo.
También seremos sede del Foro Gastronómico de ONU Turismo, una gran oportunidad para posicionar nuestra gastronomía como un atractivo turístico de nivel mundial. Además, seguimos participando en ferias clave en Europa, Brasil, Argentina, México y Estados Unidos, consolidando nuestra presencia en los mercados prioritarios.
Chile busca atraer más turistas asiáticos. ¿Cómo se está abordando este mercado?
Cuando hablamos de mercados lejanos como Asia, necesitamos trabajar de manera más conjunta con otros países de América Latina. Ya existe la marca Visit South America, pero aún no hemos logrado operativizarla completamente.
Hace poco estuve en Brasil en la inauguración de la oficina de ONU Turismo para América Latina, un hito importante porque es la primera vez que esta organización tiene una sede fuera de España. Esto nos permitirá, con financiamiento regional, impulsar promoción conjunta, conectividad y mejores estrategias para atraer turistas asiáticos.
Para cerrar, ¿cuáles son los grandes desafíos del turismo en Chile para los próximos años?
El principal desafío es crecer de manera sostenible y equilibrada. Queremos atraer más turistas, pero sin saturar los destinos. La clave está en expandir la conectividad aérea, diversificar la oferta y descentralizar el turismo, para que más regiones se beneficien de esta industria. También debemos fortalecer la identidad gastronómica de Chile y mejorar la experiencia del visitante. El turismo es un sector estratégico para el desarrollo del país, y estamos trabajando para consolidarlo como un pilar clave de nuestra economía y cultura.