En busca del turista europeo

Pese a la recuperación del turismo, la llegada de visitantes europeos sigue un 15% por debajo de los niveles prepandemia. Expertos del sector señalan la falta de promoción y conectividad aérea como principales obstáculos.  

El turismo en Chile ha experimentado una recuperación sostenida tras la crisis generada por la pandemia de Covid-19. Sin embargo, el país aún no logra atraer al turista europeo en los niveles previos a 2020, lo que preocupa a las autoridades y al sector privado.

A pesar de un verano con cifras récord de visitantes extranjeros, gran parte de ese crecimiento ha sido impulsado por turistas argentinos, gracias al tipo de cambio favorable y al auge del “turismo de compras”.  

Según cifras del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur), en 2024 llegaron a Chile 440.380 turistas europeos, lo que representa un aumento del 15% en comparación con 2023. Sin embargo, la cifra sigue siendo un 14,5% menor a la de 2019, cuando arribaron 515.145 visitantes desde el viejo continente.  

Este rezago preocupa al sector, dado que el turista europeo es el de mayor consumo per cápita en comparación con otros mercados. Mientras un turista argentino gasta en promedio US$270 durante su estadía, el europeo supera los US$1.290, lo que lo convierte en un visitante clave para la industria hotelera, gastronómica y de experiencias turísticas en Chile.  

Mónica Zalaquett, presidenta ejecutiva de Fedetur, dijo a El Mercurio que la diferencia en las cifras responde a tres factores principales: falta de promoción internacional, reducción en la conectividad aérea y preocupación por la seguridad.  

Uno de los aspectos más criticados por los empresarios turísticos es la insuficiente inversión en promoción de Chile en Europa. “Es fundamental revertir esto para incentivar la llegada de visitantes de larga distancia. La falta de promoción turística nos resta competitividad frente a otros destinos de Sudamérica”, explicó Zalaquett.  

En la misma línea, Alberto Pirola, presidente de Hoteleros de Chile, señaló al diario que el presupuesto destinado a la promoción del país en el extranjero debería duplicarse a US$16 millones para que tenga un impacto real en los mercados europeos.  

Otro problema clave es la disminución en la frecuencia de vuelos directos a Chile. Actualmente, rutas como Londres-Santiago y París-Santiago tienen menos frecuencias que en 2019, y otras han dejado de operar en el país. “Los vuelos tienen una ocupación del 85% al 90%, lo que hace que las tarifas suban considerablemente por oferta y demanda. Hoy, volar desde Europa a Chile es muy costoso, lo que desincentiva la llegada de turistas”, agregó Pirola.  Por último, las dificultades económicas en Europa también han reducido la capacidad de gasto de los turistas.